(CNN) —- Corea del Norte llevó a cabo su quinto ensayo nuclear, y Kim Jong Un está sonriendo.
Después de una impresionante racha de misiles y ensayos nucleares este año, el lÃder de Corea del Norte está ahora prometiendo ojivas miniaturizadas.
Con un potencial nuclear del paÃs asiático en apariencia más real que nunca, las televisoras de Pyongyang transmiten de forma implacable hacia el exterior la imagen del rostro sonriente de su lÃder supremo.
Nadie puede pasar por alto el hecho de que la Corea del Norte de Kim Jong Un representa un desafÃo complejo para un mundo fragmentado.
¿Por qué realizó una nueva prueba ahora? ¿Qué es lo que realmente espera Corea del Norte con esta nueva acción?
Si bien hay mucho fanfarroneo y mentiras que salen de Pyongyang, a veces, cuando los órganos del Estado de Corea del Norte hablan, significa exactamente lo que dicen.
Podemos burlarnos cuando ellos llaman a su programa nuclear una "espada atesorada", pero cada vez más están llegando al punto de que sus armas nucleares no son negociables.
Kim Jong Un probablemente no querrá participar en las conversaciones sobre la desnuclearización: quiere que Corea del Norte sea reconocida como un estado nuclear.
Debido a que la penÃnsula todavÃa está técnicamente en estado de guerra, hay una gran cantidad de metas que el mandatario podrÃa llegar a tener. Estas podrÃan ir desde el cese de los ejercicios militares conjuntos de Corea del Sur y Estados Unidos en la penÃnsula y sus alrededores, hasta un tratado de paz que moverÃa las fuerzas estadounidenses fuera de la penÃnsula por completo.
También podrÃa querer demostrarle a todos a su alrededor -tanto en su propio paÃs y en la región- que es un lÃder fuerte que puede intimidar a los Estados Unidos, el paÃs al que a todos los norcoreanos les dicen que deben odiar desde que nacen.
Las armas nucleares son también una herramienta poderosa en la demostración de la capacidad asimétrica de Pyongyang para soportar el desafÃo existencial que enfrenta de su rival, la rica Corea del Sur alineada con Estados Unidos.
Desde 2006, Corea del Norte ha estado probando sus armas nucleares aproximadamente cada tres años. Pero esta nueva prueba fue realizada sólo nueve meses después del último, ¿por qué? El calendario acelerado de las pruebas es probablemente una combinación de conveniencia cientÃfica y polÃtica.
Kim Jong Un está ansioso presentarse ante la nueva administración de Estados Unidos con una amenaza nuclear terminada y multifacética.
Sin embargo, a pesar de una serie de pruebas de misiles, incluyendo un lanzamiento crucial desde un submarino con capacidad nuclear, el mes pasado, Corea del Norte no ha hecho incursiones en la campaña presidencial estadounidense que reflejen gran preocupación.
Esto quizá no sorprenda, con la crisis en curso en Siria, el lento pero feo divorcio del Reino Unido de Europa, la historia del correo electrónico de Hillary Clinton y el enfoque de Trump sobre México y el comercio.
Las nuevas pruebas señalan a Corea del Norte como un importante desafÃo para la polÃtica exterior de EE.UU., alentando a los asesores en polÃtica exterior de las campañas de ambos candidatos a repensar o a dar mayor relevancia al problema que puede suponer Corea del Norte.
Trump pensó antes en la poco ortodoxa posibilidad de emplear una estrategia estilo ‘Dennis Rodman' de diplomacia personal, sugiriendo que podrÃa lanzarse al uno a uno con Kim Jong Un.
La campaña de Clinton tiene mucha más experiencia en tratar con Corea del Norte -toda vez que Bill Clinton viajó allà en 2009 para negociar la liberación de dos periodistas.
Pero Hillary tiene problemas en ese sentido debido a su alineamiento con la polÃtica general de la administración Obama sobre Corea del Norte, llamada â€paciencia estratégicaâ€: aplicar sanciones al paÃs de Kim Jong Un y trabajar lo más estrechamente posible con China sobre este asunto.
Aparte de un vuelo realizado por James Clapper para la liberación de otro rehén y algunos debates en Singapur, BerlÃn, y Suecia, esta estrategia no ha llevado a ninguna parte, y los misiles y pruebas nucleares están aumentando.
Kim Jong Un también reconoce que hay enormes fracturas que se abren entre EE.UU. y China, tanto en el mar del Sur de China y también con respecto a las defensas antimisiles propuestas por Corea del Sur. Pese a que ayudaron a EE.UU. a principios de 2016, hoy los funcionarios en Beijing no están de humor para acompañar a Washington a combatir el programa nuclear de Corea del Norte.
Los dirigentes de Corea del Norte son bastante astutos cuando se trata decidir cuando se realizan pruebas. Esta nueva prueba deberÃa inyectar un nuevo impulso sobre Corea del Norte como tema de la campaña presidencial en EE.UU., independientemente de lo que Matt Lauer de la NBC preguntó o no preguntó a los candidatos.
Es evidente, por sus acciones, que Corea del Norte no quiere negociar sus armas nucleares, sino que sean reconocidas, y mirar hacia adelante a la victoria, que podrÃa definir como la relajación de la presión militar convencional y nuclear de Estados Unidos sobre el tema.
Qué tan lejos irá Kim Jong de aquà a la inauguración presidencial de EE.UU. va a depender tanto de los recursos como de sus propios caprichos.