¿Qué se puede hacer cuando a su casa llega un visitante totalmente inesperado? ¿Saludarlo cordialmente y mostrar su amabilidad?
¿Pero si se trata de un oso? Teliece Sander de Florida (EE.UU.) tomó una decisión sabia: quedarse inmóvil, mantener la calma y esperar.
De todas formas, un pedido de ayuda con una foto del animal que envió a su hijo, solo hizo que este se echase a reír, pensando que era una broma.