Diana Temirova ha conseguido terminar su primer cortometraje sobre algo que conoce muy bien: el milagro de levantarse un dÃa de su silla de ruedas y caminar tras dos años incapaz de hacerlo. Y solo tiene 15. En su primera filmación, angustiada, no podÃa mover ni un solo dedo de sus pies, pero en la última, cuatro meses después, pasea feliz por la playa acompañada de su madre, Dinara. Ella asegura que su hija era una niña sana y deportista pero, de un dÃa para otro, dejó de sentir la mano y, dos dÃas después, dejó de andar.
Por indicación del Ministerio de Sanidad de su paÃs, Kazajistán, llegó a la ClÃnica Universidad de Navarra. A la hora de abordar por qué Diana no podÃa caminar, el primer reto de los especialistas fue averiguar si existÃa “algún problema fÃsico que le impidiera caminarâ€, explica la doctora Sánchez-Carpintero, especialista de PediatrÃa y NeurologÃa Infantil. Eso les llevó a realizar unas exploraciones muy detalladas y, finalmente, el equipo de especialistas descartó “un fallo neurológico que le impidiera andarâ€.
Diana padecÃa un trastorno somatomorfo por el que, tras un problema fÃsico que produce dolor o disfunción, se generan sÃntomas de ansiedad o depresión que no se expresan como tales, sino como mantenimiento del dolor o de la disfunción que es desproporcionada para la causa inicial.
Los sÃntomas pueden ser muy variados: sordera, ceguera, parálisis, dolores musculares o articulares, entre otros. En su caso, todo empezó cuando la pequeña, de repente, dejó de sentir la muñeca. Posiblemente, se trataba de un problema de origen autoinmune que fue progresando hasta afectar a las piernas. Dos dÃas después, Diana dejó de caminar. La inmovilidad y el dolor provocaron que la parálisis fuese a peor, con contracturas y atrofia de los músculos.
“Diana cada vez tenÃa más miedo y esto le reafirmó en que se trataba de algo grave porque los médicos no sabÃan lo que pasaba. Es un cÃrculo vicioso que hay que romperâ€, asegura el Dr. Soutullo, responsable de la Unidad de PsiquiatrÃa Infantil y Adolescente de la ClÃnica Universidad de Navarra.
El especialista indica que la solución no es decirles que no pasa nada, porque los dolores son reales, pero se trata de una reacción psicológica. “De la misma manera que cuando algo te da vergüenza te ruborizas, no puedes evitarlo, pero no es porque tengas un problema en la piel. O cuando te sudan las manos, no te pasa nada en las glándulas, es psicológicoâ€, asegura.
El reto que se les presentó a los médicos fue el trasmitir a una persona que llevaba dos años sin caminar que iba a poder hacerlo. “Entre los fisioterapeutas, los facultativos y todo el personal conseguimos llegar a una recuperación importantÃsima: de no poder andar, en cuatro meses ha conseguido una anatomÃa completaâ€, explica la Dra. Milagros Casado, directora del Departamento de Rehabilitación de la ClÃnica.