Si Muhammad Ali hubiese sido creado como una obra de ficción para un guion cinematográfico, sería poco creíble.

Era temerario, audaz, el mejor del mundo — sólo había que preguntárselo — y pudo haber ganado un Oscar en lugar del campeonato mundial del completo si se hubiese dedicado al cine en vez de subirse a un cuadrilátero de boxeo.

Fue más citado que cualquier éxito taquillero de Quentin Tarantino, tuvo la presencia de Marlon Brando con guantes de boxeo y sobrevivió a más aventuras y melodramas en su carrera que James Bond.

Ali fue hecho para el cine.

La historia de su vida fue presentada en numerosas películas de ficción y documentales. Incluso Ali protagonizó su propia biografía y fue la estrella invitada en varios programas de televisión, como "Diff'rent Strokes" ("Blanco y negro", o "Arnold").

"Hola Arnold", dice Ali al niño de la popular serie de los 70, Arnold Jackson, interpretado por Gary Coleman.

"¿Quién es?", pregunta Jackson, simulando estar enfermo de modo que no reconoce a Ali.

"Soy yo, el campeón", responde Ali.

"Joe Louis", afirma Jackson sonriente.

"Este niño está delirando", dice Ali inexpresivo.

Ali tuvo la presencia para la pantalla grande y algunas de las más grandes películas se hicieron sobre su vida.