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(CNN Español) – Estas podrÃan ser las últimas horas de Dilma Rousseff al frente del gobierno de Brasil. El Senado avanza en el debate para decidir si la mandataria será sometida a un juicio polÃtico.
Una decisión que ya se da por descontada luego de que varios senadores hicieran público su voto. Incluso el jefe de bancada del gobernante Partido de los Trabajadores se adelantó a decir que Michel Temer, el vicepresidente que la sucederÃa en el cargo, tendrá una oposición muy firme por parte del partido.
Hay casi 70 senadores de un total de 81 que han pedido la palabra en esta sesión. Se necesitan 41 votos para llevar a juicio politico a la presidenta.
Se espera que hacia la madrugada del jueves concluyan las intervenciones, de modo que cuando se oficialice la votación Temer será el presidente en funciones.
¿Qué ocurre si el Senado activa el juicio polÃtico?
Si el Senado vota a favor de un juicio polÃtico en su contra, Rousseff serÃa de inmediato suspendida temporalmente de su cargo por 180 dÃas: mantiene la posición, pero no las funciones mientras es investigada y prepara su defensa.
En ese caso, el vicepresidente Michel Temer tomará temporalmente las riendas, hasta noviembre, cuando el proceso vuelva a un comité especial del Senado.
En ese momento Rousseff tendrá 20 dÃas para presentar su defensa. Después de eso, una determinación final será votada por dicha comisión.
Si es encontrada culpable, será destituida.
Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, o PMDB, también fue implicado en la trama de corrupción y podrÃa ser debilitado aún más por la investigación en curso.
¿Qué dice Rousseff?
Desde hace un mes, Rousseff dice que trata de un "golpe de Estado" y este martes aseguró que es una estrategia liderada por el expresidente de la Cámara Eduardo Cunha en alianza con el vicepresidente Temer.
En lo que podrÃa ser el ultimo discurso de su mandato, Rousseff dijo el martes que está "cansada de los traidores y desleales pero no de luchar".
Es por eso que el abogado general del Estado, Eduardo, Cardozo, que defiende a la mandataria, presentó un recurso al Tribunal Supremo de Justicia para que decrete la nulidad del proceso. Cardozo dijo que acudirán hasta al último recurso.
"Voy a luchar, porque lo que yo estoy defendiendo es el principio democrático que rige la vida polÃtica en Brasilâ€, dijo Rousseff a Christiane Amanpour de CNN el mes pasado.
¿Cómo empezó todo esto?
La moción para destituir a Rousseff se inició en diciembre. Cunha -entonces presidente de la Cámara de Diputados y un abierto crÃtico de Rousseff- acusó a la mandataria de violar las leyes presupuestarias con préstamos de bancos estatales para cubrir el déficit en el paÃs y pagar los programas sociales en el perÃodo previo a su reelección en 2014.
Las acusaciones de corrupción han estado merodeando su administración desde 2011. Una investigación sobre un esquema de sobornos de millones de dólares a la petrolera estatal Petrobras envuelve a docenas de empresarios y lÃderes polÃticos del paÃs, aunque Rousseff no fue acusada directamente. La mandataria dirigió Petrobras durante muchos de los años que tuvo lugar la supuesta corrupción.
En abril la Cámara baja votó por amplia mayorÃa a favor de iniciar el procedimiento.
Este lunes parecÃa que la situación darÃa un giro dramático, cuando el presidente interino de la Cámara de Diputados, Waldir Maranhao, anuló la votación del mes pasado.
Maranhao sustituyó a Cunha después de que este fuera suspendido por el Tribunal Supremo de Brasil.
El movimiento de Maranhao encolerizó y desconcertó a muchos -e incluso el lÃder del Senado dijo que no acatarÃa la medida-, pero solo un dÃa después, dio marcha atrás, escribiendo una carta anunciando que habÃa revocado su decisión.
¿Puede haber más afectaciones?
El paÃs se enfrenta a desafÃos en numerosos frentes, desde el virus del Zika a los Juegos OlÃmpicos de 2016, que se deben inaugurar en RÃo a principios de agosto. Rousseff podrÃa quedar fuera de esa inauguración si avanza el juicio polÃtico.
Y no solo eso. El paÃs se enfrenta a una agobiante recesión que ha dejado a cientos de miles sin empleo y el cierre de miles de empresas.
Pase lo que pase, será un perÃodo convulso. Los partidarios de Rousseff se han comprometido a tomar las calles, lo que garantiza una larga, y potencialmente desordenada, batalla por delante.