El periódico brasileño O Estado de Sao Paulo dice que la presidenta Dilma Rousseff empacó todas sus pertenencias personales en su oficina en el Palacio de Planalto y las envió al Palacio de Alvorada, la residencia presidencial oficial.

La mudanza ocurrió el miércoles en momentos en que el pleno del Senado sostenía una sesión que se espera culmine con la realización de un juicio político a Rousseff.

El periódico señala que entre las cosas que se enviaron al Palacio de Alvorada estaban libros de Rousseff y fotografías de su hija y dos nietos.

Citando a miembros de personal de la presidencia, el diario dice que durante el día estuvieron funcionando sin parar trituradoras de papel y digitalizadores de documentos.

Las llamadas de The Associated Press a la oficina presidencial en busca de confirmación sobre el reporte no fueron respondidas.

La Corte Suprema de Brasil rechazó una apelación interpuesta por el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff para detener el proceso de juicio político en su contra que se dirime en el Senado.

El tribunal informó en su portal web que el magistrado Teori Zavascki rechazó la apelación. La oficina del procurador general alegó que la votación efectuada el mes pasado en la Cámara de Diputados en la que se recomendó el juicio político estaba manchada por irregularidades.

La apelación fue rechazada mientras el pleno del Senado sostenía una sesión que se espera culmine en la aprobación del juicio político a Rousseff.

La atmósfera en el Senado de Brasil está apagada mientras los legisladores debaten si llevan a juicio a la presidenta Dilma Rousseff.

La mayoría de los asientos en la Cámara Alta están vacíos, y los pocos senadores que ven a sus colegas pasar al frente están entretenidos con sus teléfonos o platicando entre ellos.

Es un vívido contraste con el ánimo casi circense de la votación del mes pasado en la Cámara Baja, cuando los diputados aplaudieron ruidosamente e incluso algunos aventaron confeti en señal de victoria.