(CNN) - Ha pasado un año desde que Nepal quedó destruÃdo por el terremoto de magnitud 7,8 el 24 de abril de 2015, un evento que se convirtió en el peor desastre natural de ese año.
El 12 de mayo, pocos dÃas después, cuando los desolados sobrevivientes no podÃan esperar algo peor, un terremoto de magnitud 7,3 volvió a azotar la nación himalaya. En estos dos desastres cerca de 9.000 personas murieron, unas 22.000 personas quedaron heridas y millones de casas quedaron agrietadas o colapsadas.
En lugares como Sankhu, aproximadamente a una hora en carro desde Katmandú, el terremoto destruyó o dañó 750 de las 960 casas, según le dijo a CNN Jagannath Kharel, de la organización mundial Visión Mundial.
“El gobierno no ha sido capaz de proveer apoyoâ€, dice Kharel. “Es una situación terrible. Lamentablemente nada ha cambiado [desde el terremoto]â€.
La Organización Internacional para las Migraciones les paga a 100 residentes de Sankhu cerca de 7 dólares al dÃa para limpiar las calles de escombros, trozos de concreto y de tierra para que las personas puedan finalmente empezar a reconstruir sus hogares.
“Están limpiando Sankhu lentamente. El gobierno quiere que alguien haga el trabajoâ€, dice Dipendra Sherstha, lÃder del grupo local cuya casa quedó destruÃda por el terremoto.
Muchos de los edificios de allà sobrevivieron al terremoto de 1934, el peor hasta ese momento en la historia de Nepal, pero no lo lograron con el de 2015.
Temor constante
La mayorÃa de las personas en Nepal temen que vuelva a ocurrir una sacudida como la del año pasado. Esa preocupación se ha agravado durante meses debido a la escasez aguda de medicinas, gas para cocinar y petróleo para mover los vehÃculos como resultado de un bloqueo en el otoño pasado en la frontera principal con la India por parte de grupos minoritarios que piden una mayor participación en la nueva constitución del paÃs.
Sin números definitivos
La recuperación del paÃs ha sido lenta y dura, especialmente para aquellos que no tienen dónde vivir.
No hay números definitivos, pero la Organización Internacional que trabaja en la lucha contra la pobreza estima que más de las 660.000 familias que necesitan un lugar para refugiarse, aún viven en campamentos provisionales o alojamientos inseguros un año después.
Según Oxfam, otras 26.000 personas permanecen desplazadas en campamentos viviendo debajo de lonas de plástico o láminas de metal corrugado.
Por ejemplo, en un campamento en Katmandú hay más de 500 carpas, numeradas en filas con unos 2.000 residentes. El agua es entregada en las tardes por agencias privadas. No hay electricidad y las personas fueron dotadas con linternas de baterÃas.
Los sobrevivientes al terremoto tienen miedo a los monzones que se avecinan y piden ayuda para superar esta crisis de la que después de un año no han podido salir.