(CNN Español) - La presidenta de Brasil Dilma Rousseff se pronunció por primera vez desde que la Cámara de Diputados votara a favor del proceso de juicio polÃtico. Rousseff dijo que el proceso se trata de un golpe de Estado.
"Siento injusticia porque considero que este proceso no tiene bases suficientes", dijo.
Rousseff es señalada de ocultar un déficit presupuestario para ganar la reelección en 2014.
La mandataria insiste en que no es culpable de crÃmenes ni prácticas ilegales, y dijo que tras ver la votación no hubo argumentos ni menciones sobre delitos. "No he cometido delito alguno susceptible de juicio polÃtico".
Rousseff también dijo que todo de lo que se le acusa son prácticas que también cometieron otros presidentes antes de ella y que no eran consideradas ilegales o delictivas, por lo que asegura que la están juzgando de forma diferente e injusta.
"El resentimiento no es una justificación para abrir un proceso de destitución", dijo.
Además reiteró su inocencia y aseguró que seguirá luchando contra su destitución.
El proceso, bastante complejo, debe ser aprobado por el Senado antes de que pueda avanzar. Si el Senado aprueba el informe, la presidente serÃa suspendida al menos 180 dÃas.
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"No ha comenzado el final: es el principio de una lucha", dijo la mandataria, quien mencionó que fue perseguida en su juventud por la dictadura y que "ahora, con convicción, me enfrento a un golpe de Estado".
Tras la histórica aprobación del inicio del proceso para un juicio polÃtico contra Rousseff, sigue un camino de seis pasos que decidirán el futuro de la mandataria.
Este caso que enfrenta la presidenta Rousseff no tiene nada que ver con el escándalo de corrupción de Petrobras, el conocido como el Lava Jato