Carolina Saracho

1. Tenemos más ganas

Muchos científicos han estudiado y registrado el nivel de hormonas durante todo el año para encontrar que es justamente en otoño cuando se reporta el nivel más alto de testosterona en nuestro cuerpo, lo que se traduce literalmente como un aumento en el deseo sexual.

Aún no se sabe por qué se da esto aunque las teorías sugieren que es el resultado de instintos animales de apareamiento (hay muchas especies que tienen su ciclo más alto durante el otoño) o porque hay menos luz de día o más actividad social. Las razones siguen siendo un misterio pero… ¿a quién le importa? En otoño tenemos más ganas.

2. Los hombres nos ven más atractivas

Muchos estudios han demostrado que los hombres ven nuestros cuerpos más atractivos durante las temporadas de frío, esto puede ser por el nivel de testosterona que los hace más interesados en tener sexo o por un efecto de contraste: en verano están expuestos a más piel y en invierno estamos más cubiertas despertando su instinto de cacería. Siguiendo un estudio de la Simon Fraser University, es en enero cuando los hombres califican los cuerpos femeninos con mayores calificaciones, lo que significa que nada más nosotras nos fijamos en los kilos de diciembre.

3. Los olores otoñales los excitan

Este estudio se realizó en Estados Unidos y reportó que, en promedio, la sangre en el pene aumenta en 20% cuando el hombre en cuestión está expuesto a los olores tradicionales de Thanksgiving. En particular la mezcla de pay de calabaza y donas o pay de calabaza y lavanda los excita.

En México no tenemos esta tradición, pero lo que podemos rescatar de este estudio es que existe una relación directa entre el bulbo olfativo y el centro de placer del cerebro que controla las respuestas sexuales. Los olores pueden disparar una respuesta pavloviana por asociación con recuerdos agradables o momentos más felices.

Puede ser que en nuestro país esto se dé más en Navidad o Reyes, dependiendo de las costumbres de cada familia.

4. El clima invita

Según un estudio publicado por la Universidad de Hong Kong, entre más frío el clima más se nos antoja (a los hombres también) quedarnos en casa acompañados. Hay un cruce neuronal entre sensaciones físicas y psicológicas, por lo que cuando el cuerpo siente frío busca o quiere encontrar calor hogareño en cualquiera de sus formas.

Aunado a esto, la Universidad de Yale encontró una relación entre la sensación placentera de compartir una bebida caliente, algo que se da mucho más durante los meses de frío.

5. Las relaciones duran más tiempo

Facebook es actualmente el mejor registro de actividad social del mundo. Y ellos, en sus bases de datos, reportan que es justo el otoño cuando más solteros cambian su status, esto en todas las edades.

Durante el verano se dan muchas relaciones cortas o simples encuentros de semanas, pero las relaciones que empiezan cuando empieza el otoño suelen ser más duraderas. Claro, ¿quién va a querer soltar a su pareja justo cuando empieza el frío?

6. Somos más fértiles

Estadísticamente hablando, el otoño es la temporada más fértil para el género femenino, especialmente en noviembre y diciembre. También los hombres consiguen mejores cuentas de espermas hacia finales de noviembre (de agosto a octubre es lo más bajo del año, por el calor de verano) pero cuando pasa esa etapa suben  al máximo.

Esto da, como resultado, que la taza más alta de nacimientos se da entre agosto y septiembre.