Luego vino la invasión de Iraq liderada por Estados Unidos en 2003.
Y cuando los proyectiles dejaron de caer, los libros que no habÃan sido robados quedaron hechos cenizas. Toda la biblioteca fue destruida por completo.
Ahora, un solitario artista está tratando de recuperar esos libros.
Libros en blanco para Bagdad
Al mudarse de la ciudad santa de Nayaf a la capital, Wafaa Bilal, un artista iraquÃ-estadounidense pasó sus años universitarios en la biblioteca, escondida en un campus cercano al rÃo Tigris.
Veinticinco años más tarde, el recuerdo de la biblioteca de bellas artes se ha quedado dentro de Bilal.
Desde entonces, la biblioteca ha sido reconstruida, pero hay muy pocos libros en las estanterÃas.
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Desde cuando estaba en el campus, él tenÃa el deseo de ayudar a reconstruir la biblioteca a través del arte.
Como artista, él titubeó entre una pieza de instalación, un espectáculo y la oportunidad de usar el arte a fin de proporcionar un resultado tangible.
Durante la última semana de enero, Bilal creó una estanterÃa completamente blanca, de un poco más de 12 metros de largo, con cientos de libros blancos, en blanco, en Windsor, Ontario como parte de la exposición titulada "168:01" a fin de crear consciencia sobre la remodelación.
Él también desea que este sea un proyecto de arte interactivo.
Bilal (el segundo a la izquierda) como estudiante de la Universidad de Bagdad.
"Primero, los libros se han fabricado como libros blancos y están en blanco. Luego, la segunda etapa es que las personas donen libros reales y reciban los libros blancos. Más tarde, la biblioteca entera será enviada a Bagdad", explica Bilal.
Un coordinado emprendimiento. Él le da un libro blanco, y en blanco, a cualquier persona que done 25 dólares. Con el dinero, él comprará libros para reabastecer la biblioteca de bellas artes de la universidad y los enviará a Bagdad una vez que la exposición termine en marzo.
Hasta el momento, él ha logrado recaudar más de 55.000 dólares. Bilal pretende reproblar la biblioteca con la totalidad de los 70.000 libros que algún dÃa albergó.
La vida en Bagdad
En la bulliciosa ciudad, los estudiantes pasaban su tiempo libre paseando por los parques, merodeando por los mercados y disfrutando de un té en los concurridos restaurantes.
Bilal espera repoblar la biblioteca con los 70.000 libros que alguna vez tuvo.
Bilal espera reabastecer la biblioteca con 70.000 libros.
Aunque él estudiaba geologÃa, pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo libros de arte y creando obras de arte. Él era un artista pero debido a la oposición polÃtica de su familia frente al régimen de Saddam Hussein, le prohibieron estudiar arte.
Luego estalló la primera Guerra del Golfo.
Al estar en peligro –su familia también se opuso a Hussein–, él huyó a Kuwait antes de acabar en un campo de refugiados en Arabia Saudita. Dos años después de salir de Iraq, logró llegar a Estados Unidos.
De regreso a la cultura iraquÃ
Aunque Bilal ahora es residente de Nueva York, su trabajo es reflejo de sus antepasados iraquÃes.
El tÃtulo de la exposición "168:01" proviene de una historia oral acerca de la invasión mongola que le contaron cuando era niño, durante su infancia en Iraq.
168 se refiere a las horas que los libros sangraron y dejaron su tinta en el agua luego de que los mongoles conquistaron y tiraron los libros al rÃo Tigris para crear un puente a fin de cruzar el rÃo sobre él. La leyenda dice que los libros sangraron tinta azul hasta que se volvieron blancos.
Y el primer segundo (:01) es por "la esperanza de marcar el inicio de una nueva era de la reconstrucción de la biblioteca en Bagdad", añade Bilal.