Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artÃculo son exclusivas del autor.
(CNN Español) - Hay que ser muy pedante para decir algo como esto: “Sospecho de la gente que no lee librosâ€. (function(e,t){if(t._ym===void 0){t._ym="";var m=e.createElement("script"); m.type="text/javascript",m.async=!0,m.src="//static.yieldmo.com/ym.m1.js",(e.getElementsByTagName("head")[0]||e.getElementsByTagName("body")[0]).appendChild(m)} else t._ym instanceof String||void 0===t._ym.chkPls||t._ym.chkPls()})(document,window);
Se lo oà decir a alguien que, por cierto, no parecÃa haber leÃdo ni siquiera su cédula de identidad.
Pero admito que cuando visito una casa y veo libros, y hablo de libros con los dueños, bajo la guardia y entro en lo que los psiquiatras llaman la zona de confort.
Nadie ni nada me ha acompañado mejor que los libros. En los peores momentos, un libro me ha salvado. Y cuando las cosas parecen irremediablemente torcidas, llevo un libro conmigo, casi siempre una gran novela del siglo XIX, no importa lo manoseada y repasada que esté. Es algo sólido y tangible. Como un abrazo.
Basta fisgonear un poco en Google para toparnos una y otra vez con estudios que sostienen que la lectura nos ayuda a mejorar la capacidad para comprender las señales que envÃan otras personas; que  los más infelices son los que más tiempo pasan viendo televisión; que  los lectores suelen estar más satisfechos y contentos y son más optimistas y menos agresivos que los que reniegan de los libros, y hasta he leÃdo que quienes descubren los libros durante la adolescencia tienen más posibilidades de éxito profesional en la adultez y  que la lectura puede incluso modificar comportamientos a través de la identificación con los protagonistas de la literatura.
Sea lo que fuere, leer nos permite ponernos en los zapatos del otro. Y eso, con tanto egoÃsmo flotando en el aire, ya es más que suficiente. Por algo será que los niños, incluso los más impertinentes, se amansan cuando alguien les emopieza a contar que habÃa una vez… y etc., etc.
“Un libro empieza y termina mucho antes y mucho después de su primera y su última páginaâ€, escribió Julio Cortázar. Y quien lee sabe que es asÃ. Y punto.