El Gobierno concibió desde su origen el proyecto termoeléctrico Punta Catalina como un posible joint venture con el sector privado, siempre que con la alianza se respeten los objetivos básicos de la iniciativa, que son energía estable y barata.

El vicepresidente ejecutivo de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), dijo que “si se revisan las declaraciones desde antes del primer picazo, se verá que el Gobierno siempre ha estado dispuesto a escuchar y analizar cualquier propuesta privada”

Rubén Jiménez Bichara afirmó que para el Gobierno “lo importante es que esas plantas existan, dar energía sostenible y a buen precio”.Punta Catalina es un ambicioso proyecto de dos plantas a carbón, con capacidad para generar unos 720 megavatios.

El proyecto conlleva una inversión de alrededor de US$2,040 millones. El Gobierno concibió la obra para ser construida con un financiamiento de algo más de US$1,300 millones, el cual fue concertado con instituciones internacionales.

Los créditos externos no han fluido como fueron programados, y el proyecto se ha ejecutado en base a aportes directos que ha hecho el Gobierno por unos US$475 millones, más financiamientos de los propios constructores por US$300 millones, para una inversión total pagada de unos US$775 millones.

Hay también otros US$500 millones de inversiones, tanto de obras civiles como de equipos, ejecutadas pero todavía no pagadas por la falta de liquidez que enfrenta el proyecto.

La opción

Ante las dificultades para la ejecución del financiamiento del proyecto, el Gobierno ha retomado su interés en atraer la participación de inversionistas del sector privado, nacional o extranjero. Para tal propósito ha creado un prospecto de inversión en el cual al inversionista que se interese se le presenta, a la firma, un contrato de confidencialidad en términos legales y con penalidades económicas.