Las Águilas Cibaeñas siguen haciendo lo que nunca se ha hecho. Continúan redactando el manual de cómo no se maneja una organización.

Estamos hablando de los 20 veces campeones, una de las franquicias de más tradición en la pelota nuestra que lleva varios años con problemas intestinos y que en la actual contienda ha dado un concierto de movimientos desesperados en tiempos de desespero.

Ayer presentaron a Félix Fermín como su cuarto dirigente (tres oficiales y uno interino) en 34 partidos.

Si no es un récord, tiene 99 de los 100 boletos disponibles y nadie quiere el restante. Solo que es una marca totalmente indeseable.

Si Andy Barkett no era el indicado tras lo vivido en la pasada campaña, mucho menos era Miguel Tejada, el sustituto de Barkett por segunda campaña consecutiva sin que tenga en su prontuario registro alguno como mánager ni en la Liga Campesina de su Baní natal.

Quilvio Hernández, el mandamás del club, tuvo que quitarse él mismo del puesto de gerente, para dar paso a Ramón Peña, cuando ese barco estaba en una situación delicada.

Peña u otro de su experiencia debió comenzar en la posición. Cada oficio tiene su librito, requiere de su respectivo centro. Empezar a tirar patadas al mismo ritmo de un díscolo, solo conduce a perder la batalla y, luego, la guerra.

Fermín dijo ayer, con sobrada razón, que no tiene una varita mágica para solucionar el desastre aguilucho de la contienda.

Es un equipo de pobre defensa, sin quizás la única categoría del juego que no admite mala racha. Usted o es bueno con el guante o es malo.

Hemos visto un concierto de errores amarillos, así como también se les olvidó que TJ Peña no debe ser el cerrador y que pueden poner un suplente defensivo por Jonathan Villar en las paradas cortas al final de los partidos.

El lunes Fermín fue despedido por los Toros del Este, en otra prueba más de lo difícil que es comandar un club en esta pelota. Se le preguntó sobre dirigir a sus añoradas Águilas y lo puso tan remoto como encontrar un monumento de un Bush en plena Habana, como dice Ricardo Arjona.

Ayer estaba al mando de la novena cibaeña. ¿Alguien recuerda algo parecido?