Viviendo en un mundo cada vez más globalizado por la tecnología y la avalancha de informaciones que fluye a través de las redes sociales, ningún hecho de significación pasa inadvertido, aunque ocurra en lugar distante. El nuevo episodio de masacre perpetrado por un pistolero en el centro de estudios superiores en Roseburg, en el estado estadounidense de Oregón, ha estremecido la consciencia de muchos ciudadanos en diferentes latitudes del planeta. Conturbado y frustrado cuando se dirigió a la nación tras el suceso, el presidente Barack Obama se lamentó que este tipo de tragedias se haya convertido en “rutina” para los estadounidenses, por efecto de la incapacidad de esa sociedad para aplicar controles rigurosos en la adquisición de armas de fuego. l