La democracia, esa “cosa” que le permite al PLD ser gobierno, y a los demás, al menos les da esperanzas de subir al poder mediante el voto popular, es hoy un bien escaso en el sistema político dominicano.

En este proceso, parecería que los partidos compiten para determinar cuál es el menos democrático. Y claramente, el partido morado lleva la ventaja en esa lucha.

Muestra de ello es que actualmente, en esa organización política, términos como “primarias”, “convención” o “votaciones internas” se han convertido en malas palabras.

Los ejemplos están ahí, pero hay un caso que llama la atención. En la provincia Santo Domingo, hay un grupo de peledeístas con aspiraciones legítimas a convertirse en diputados, a partir del 2016.

Conscientes de que una parte de las candidaturas en ese nivel, están comprometidas, algunas por los acuerdos internos y otras por las alianzas con otros partidos, ellos han pedido que al menos, las que “sobran”, las que no están incluidas en esos compromisos, sean definidas en unas elecciones internas.

Es decir, que están pidiendo, al menos, “un chin” de democracia.

Prácticamente, están mendigando lo que debería ser un derecho, lo que demuestra que, a nivel de democracia en los partidos, en este proceso se ha dado un salto. Pero hacia atrás…El peso de los acuerdosAunque lentamente, en el país se había avanzado en esta materia, al punto que ya lo normal era que las bases de los partidos se expresaran, y las llamadas “reservas” eran la excepción de la regla. Ahora ocurre lo contrario, por lo menos en el PLD.

Se hizo un acuerdo interno, para preservar la unidad, y se hizo una alianza con el PRD, para garantizar aún más la victoria. Pero como efecto secundario, la democracia se redujo a su mínima expresión. La oposición debería aprovechar ese escenario, y hacer lo contrario, para diferenciarse, pero no. Ahí también parece que dominarán las encuestas...