New York, NY.-Las declaraciones a los medios de comunicación, del afamado y prolífico productor  artístico en materia de Salsa, en su periplo promocional por la bananera Republica Dominicana, Sergio George, en donde revela que “apuesta a la modalidad electrónica del merengue”, no es nada nuevo.

Hace bastante tiempo atrás, nuestros jóvenes músicos, radicado aquí en los Estados Unidos, tal vez influenciado por Wilfrido Vargas que había hecho merengue-rap, interpretaron el merengue house, llamado también merengue hip-hop  o mambo electrónico.  O sea, que este tío (Sergio George) no ha aportado nada nuevo.

Este ritmo -el cual George- como un prestidigitador, parafrasea será el sustituto del merengue, y su derivado el mambo, es una mezcla con raíces en esta ciudad de  New York, que mezcla el merengue tradicional dominicano con House estadounidense entonada con frases de rap, al estilo merengue.

También –según los que han escritos sobre la derivación del genero merengue- este se identifica por emplear fragmentos de canciones dance-house con cierta pegada, aún de otros tiempos y géneros,  y ponen como ejemplo,  la canción de Sandy y Papo "Es hora de bailar" con el estribillo de "Push the feeling on" (de Nightcrawlers) o en la canción "Tiburón" usando el de la canción del género disco "Got to Be Real" (de Cheryl Lynn)”.

Repito, Sergio no ha dicho nada que podría parecernos extraño, pero entra en la controversia de los planteamientos, que dictan de la crisis de nuestro ritmo autóctono, y más que eso, utiliza nuestro país para colocar un sello de esquela mortuoria a un ritmo que a pesar de su crisis jamás desaparecerá, pues su renovación se patentiza en sus derivados.

Hagamos memorias.  Este productor, que fue parte de los éxitos del genero Salsa, después de la desintegración de la orquesta Fania All Star, en la empresa del fenecido  Ralph Mercado, solo se ha enfocado en promover este ritmo, y recientemente al artista Prince Royce, cantante de bachata, de cuyas manos desertó, ahora muestra interés por el merengue, en su modalidad electrónica.

Egoísta.   Así  vemos a este compositor, pues pretende con su “aparente buena intención”  que un productor de la calidad de Víctor Waill, que con sus composiciones ha hecho que la Salsa made in Dominican Republic adquiera carácter y reconocimiento mundial, por encima de la que se cocina en Puerto Rico, abandone los colores melódicos que le ha imprimido a la misma.

No es justo, que para promover la Salsa de los 80’, 90’  -en la cual tuvo participación, y las interpretadas por Marc Anthony-  de la generación más reciente, tenga Sergio, que profetizar la muerte de un genero, que se renueva con la integración de nuevos colores, así como, ofrecer un concejo a un artista-compositor que ha devuelto a la Salsa la incidencia que había perdido e interpretada por dominicano.

Los dominicanos en la música siempre estamos innovando, a tal punto – y quiero admitir que no he elaborado un estudio sobre el mismo- el merengue es el género musical,  que por  influencia y mezclas de otros ritmos, ha recibido diferentes denominaciones, pero siempre anteponiendo la palabra Merengue: house, hip-hop, electrónico, mambo, perico ripiao, rap, meren-bachata, meren-balada, ect, ect, ect.

Para muestra un botón, Wilfrido Vargas y los Beduino, Fulanito, Proyecto Uno, Sandy Papo, Ilegales, Alexas no te rompa la cabeza, Omega, Papi Sánchez,  varias orquesta Venezolana y de otras regiones, han interpretado con calidad este tipo de merengue, como derivación del original con letra y música, pero nunca ha pretendido la desaparición del mismo, como lo ha profetizad, este “genio’ que no ha aportado nada a nuestra música.