Hace diez años, el PLD conversaba con el PRSC sobre un pacto electoral para las elecciones legislativas y municipales pautadas para el año siguiente. Las negociaciones fracasaron, y los rojos cayeron en brazos de los blancos para conformar lo que los periodistas del área política bautizamos como la alianza rosada. Fue precisamente Danilo Medina a quien le tocó informar que el pacto con sus aliados del 1996 no iba a ser posible.
Pero también minimizó el asunto, alegando que, de todos modos, se produciría una polarización “entre ellos y nosotros”. Es decir, a él no le preocupaba que se juntaran dos contra el PLD, porque sabía, y sabe, que en la política no siempre dos es más que uno. Además, y esta parte no lo dijo, pero de seguro lo pensó: El PLD podía aprovecharse de las fricciones que inevitablemente provocaría la alianza rosada entre perredeístas y reformistas. Y de hecho, así fue.
Los morados y sus aliados salieron con una “ambulancia” a recoger heridos. Eso es precisamente lo que piensa hacer hoy el PRM para contrarrestar los efectos de la alianza “lila”…Caso Roberto
Es lógico que el PRM busque aprovecharse de los disgustos de sus rivales. En esta ocasión, no solo se trata de las consecuencias de las alianzas, sino también de los acuerdos internos, las reservas de candidaturas y el hecho de que algunas reglas del juego no están muy claras. En el aspecto municipal se han dado las mayores dificultades.
El caso del Distrito Nacional es sintomático. Los regidores alertaban ayer sobre “campañas desaprensivas” y hablaban de aspirantes que “entienden como única posibilidad de éxito el descalabro social, político y mediático de las gestiones actuales peledeístas”.
Evidentemente que hay problemas entre la gente del campeón y el retador.
En ese escenario, no parece descabellada la versión de que el PRM estaría dispuesto a llevar a Roberto Salcedo como candidato a la alcaldía de la Capital.
Además, hace tiempo que David Collado no se siente...