El llanto quejoso de sus familiares era lo único que se escuchaba al momento de dar cristiana sepultura a los restos mortales de la joven, Yamiled Yaika Colón Abraham. La versión de que se lanzó de una guagua o la lanzaron, no convence a sus parientes, quienes la recuerdan como una persona estable, sencilla, alegre y tranquila.
Julio Andrés Hernández, su novio desde hace varios años y tal vez último cercano que escuchó su voz, no paraba de llorar mientras lentamente martillaban el ataúd de quien pudiese haber sido su esposa.
Colón Abraham trabajaba y estudiaba IngenierÃa Industrial en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMyM).
Saúl Colón Minaya, primo hermano de la vÃctima, explica que lo que le pasó a Yamiled no fue un accidente, sino un intento de atraco con tentativa de violación.
“Entendemos que no fue la versión de que ella llegó, cogió la guagua, se asustó y se tiró, entendemos que fue intento de atraco y violación, tenemos testigos y pruebas, no fue que ella se montó voluntariamente porque presenta signos de violenciaâ€, explica el pariente.