Este caballo cayó enfermo por lo que sus dueños tuvieron que administrarle el medicamento oportuno junto con una dieta de ayuno para que se recuperase.

Cuando el tratamiento acabó, los dueños le fueron dando comida poco a poco para que fuera recuperando las fuerzas pero el caballo la rechazaba.

Al principio intentaron no alarmarse, pero cuando vieron que pasaban los días y seguía sin comer empezaron a preocuparse.

Cuando descubrieron el motivo de su falta de apetito, no se lo podían creer.