Dejad que los muertos entierren a us propios muertos (Lucas: 960). Con esta frase biblíca terminó ayer el doctor Leonel Fernández un comunicado donde se defiende de las acusaciones contra su persona de Quirino Ernesto Paulino Castillo, y que expresidente de la República atribuye a una campaña de descrédito en su contra, por el aumento de su popularidad reflejada en las encuestas, sin que oficialmente haya lanzado su candidatura.
Leonel afirmó que para él es un orgullo que el narcotráfico lo ataque, en respuesta implícita a las acusaciones formuladas contra su persona por Quirino Ernesto Paulino Castillo, quien dice que entregó maletines llenos de dinero al expresidente para su campaña, por sumas cuantificadas en 200 millones de pesos.
.Las declaraciones de Fernández se producen luego de el sábado fuera visitado en su casa del ensanche Naco, por el presidente Danilo Medina y varios miembros del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), quienes le mostraron su apoyo moral, según dijo el vocero de prensa del exmandatario Rafael Núñez.
A continuación el texto completo de declaración del exmandatario:
Constituye para mí motivo de alto orgullo y satisfacción el hecho de que el narcotráfico transnacional, utilizando la alegada identidad de un reconocido convicto por narcotráfico, ponga en acción una campaña de descrédito contra mi persona.
Esto así, en razón de que esos ataques ponen de relieve la firmeza con que mi gobierno enfrentó a esos sectores del crimen transnacional organizado, a quienes extraditó en cumplimiento de la ley.
Al haber actuado de esa manera, cumplimos con el deber que nos correspondía, y de ese modo garantizamos la protección de la sociedad dominicana, la seguridad de nuestras familias y la preservación de la Patria.
Esta campaña en mi contra se produce días después de que reputadas encuestas del país, aún en el caso de que hayan querido ser manipuladas, me sitúan como favorito frente a cualquier candidato opositor para salir airoso en los próximos comicios presidenciales, a pesar de no haber tomado una decisión sobre ese particular.
En todo caso, frente a la malignidad y la ignominia, solo basta referirse a las palabras del Maestro en las Sagradas Escrituras, al decir: “Dejad que los muertos entierren a sus propios muertos” (Lucas,9:60).