Los accidentes vehiculares y automovilísticos, que pueden incluir choques entre carros, motos, camiones, autobuses o trenes, representan la mayoría de las demandas por lesiones personales.

Los litigios por accidentes automovilísticos siguen la ley de negligencia, que establece que una persona debe proceder con “cuidado razonable según las circunstancias”.

Si se declara que una persona es negligente, se le puede exigir que pague los daños personales o patrimoniales en relación con su acto negligente.

El demandante, o la parte lesionada, debe probar que el demandado fue negligente y también la causa directa del accidente y de la lesión.

En los casos simples de accidentes automovilísticos, la compañía de seguros de la parte responsable indemniza a la parte lesionada por daños patrimoniales.

En otros casos, intervienen la policía, los investigadores de las compañías de seguros y los tribunales. 

Por ejemplo, conducir en estado de ebriedad puede tener como consecuencia cargos civiles y penales. Qué hacer después de un accidente Desde el punto de vista legal, cuando se sufre un accidente automovilístico, es importante buscar la atención médica debida lo antes posible.

Esto es necesario no sólo para la salud de la persona lesionada; también sirve como prueba en caso de que surja una disputa con la compañía de seguros de la persona negligente en relación con la gravedad de la lesión. Las compañías de seguros dudan de las personas que tardan semanas, o incluso días, en consultar a un médico después de un accidente automovilístico. 

Un médico diagnostica la lesión de inmediato y registra la información médica en detalle. Seguramente, en caso de disputa, la compañía de seguros querrá consultar esta información.

Otro aspecto importante, desde el punto de vista legal, es obtener los nombres, direcciones y números de teléfono de los testigos. Los testigos son un recurso muy valioso en caso de existir una disputa en relación con los hechos del accidente.