En su condición de asesor de la ex-Primera Dama de la República, Dra. Margarita Cedeño de Fernández, mi dilecto amigo Dr. Ramón Puello Báez me cursó una gentil invitación para participar en una Cena de Gala en el Teatro Nacional pro- recaudación de fondos para cumplir con los amplios programas sociales que favorecieron a la población en la Administración Fernández.

La parte artística y cultural fue amenizada por el grupo 440 liderado por el cantautor Juan Luis Guerra, quien presentó un bello espectáculo digno de ser recordado por todos los concurrentes en esa memorable actividad.

Fue en este magno evento social que conocí al modisto de fama internacional Óscar de la Renta, quien tuvo la gentileza de autografiarme un libro suyo de retratos y pinturas sobre paisajes, costumbres dominicanas y personalidades pintorescas.

Pocos dominicanos saben que la verdadera pasión de Óscar de la Renta era la pintura, la cual tuvo que abandonar para dedicarse a tiempo completo a la carrera que lo catapultó a la trascendencia universal.

-    Su nombre, señor, por favor, con fina cortesía me dijo Óscar de la Renta para la dedicación del libro.
-    No es para mí su libro autografiado, me apresuré a decirle un poco nervioso.
-    ¿Y para quién es el libro? me dijo él ya un poco intrigado.
-    Es para una señora llamada Carminia Caminero Sosa, le dije tratando de ocultar mi nerviosismo.
-    ¿Se encuentra ella en esta actividad? ¿Qué es ella suyo?, me volvió a preguntar ahora más intrigado que anteriormente porque comenzó a extender su mirada en la recepción del teatro.

-    Ella era mi esposa y estamos separados en estos momentos, por lo que no se encuentra en este lugar, le respondí ya del todo desahogado mientras él no dejaba de mirarme fijamente a los ojos.

-    Le digo algo, señor, primera vez que alguien me solicita un libro mío autografiado para otra persona, ¿Por qué usted ha hecho esto?, volvió a inquirirme esta vez con una leve sonrisa en los labios.

-    Le digo una cosa, don Óscar, Carminia es una niña prodigio y creo que merece más que yo su libro de pintura dedicado.
-    ¡Ah, ya comprendo, por lo que le doy las gracias por despejar mis dudas!

Así concluimos este diálogo en presencia del Lic. Bienvenido Moisés Martínez, quien me acompañó a esta actividad esa inolvidable noche debido a que le había solicitado muy encarecidamente que fuera mi biógrafo y, en tales circunstancias, tenía la obligación de acompañarme a una agenda infinita de actividades públicas y tratar de conocer parte de mi vida privada porque le había sugerido que escribiera mi biografía lo más apegado a la verdad histórica.

Aunque nos hemos desviado un poquito del tema, preciso es señalar que el Lic. Bienvenido Moisés Martínez solo llegó a escribirme un capítulo titulado “solsticio de primavera”, que fue publicado en el Listín Diario el 3 de enero del año 2005 donde, entre otras cosas inexplicables para mí, en ese escrito el profetizó la ruptura inminente de Carminia y un servidor asegurando categóricamente que mi permanencia o felicidad más tarde que temprano se mudarían a otros lugares.

Y, ciertamente, él no se equivocó porque estamos separados definitivamente la susodicha Carminia Caminero y quien escribe, y ahora me encuentro felizmente unido a la joven y carismática abogada Licda. Cristina Rivas de quien me siento profundamente orgulloso e identificado con los designios de mi destino.

Don Óscar de la Renta acaba de morir, mientras que el amor de Cristina y yo acaba de nacer para una eternidad. Con esta enigmática paradoja sin proponérmelo entro a una nueva etapa en mi vida, donde finalmente obtengo la compensación que siempre he esperado donde, por un lado, tristemente le doy el último adiós a Oscar de la Renta y, por otro lado, le damos un nuevo recibimiento a mi  novia Cristina Rivas la chica de mis desvelos, la que nos canta canciones hermosas