ADVERTENCIA.- Advertí al presidente Danilo Medina que los haitianos iban a intentar cogerle los huesos, como dicen los campesinos cuando una persona se aprovecha de otra por buena.
Que conociendo su naturaleza sensible y humana, incluso impresionable, lo harían santo protector de su causa. La tinta no se había secado cuando estos abusaban de su confianza.
Lo vieron en su despacho de manera oficial y lo comprometieron públicamente poniendo en su boca más de lo que había dicho. Por ejemplo, que había perdido perdón a nombre de la República, que era algo que no podía hacer, aunque sea jefe de Estado, pues que no fue suya ni del Ejecutivo la decisión que ellos objetaban.
El mismo mandatario se dio cuenta del desliz y aclaró en la primera oportunidad que tuvo. Lo que pidió fue excusa y no perdón. La verdad que perdón y excusa son dos palabras diferentes, pero para los fines del caso significan lo mismo. Se pretendía desagraviar a los comparecientes y en ellos a toda la comunidad de los haitianos que se presumen dominicanos…
ALEVOSOS.- El drama humano de los haitianos que se presumen dominicanos tenía que afectar el ánimo del presidente Medina, que no fue lo que sucedió cuando le visitaron los representantes de los organismos internacionales.
En la ocasión puso distancia con el problema y les dijo lo que es verdad: que la materia no es de su competencia y que el problema estaba en manos de órganos del Estado que son independientes del Ejecutivo.
Pudo haber reiterado el discurso, pues la circunstancia seguía siendo la misma. Al opinar como lo hizo, o como se supo, puso los pies en terreno ajeno y se involucró – en cierto modo -- en una controversia políticamente arriesgada.
Pues sucede lo siguiente. Corresponde al Ejecutivo defender al Estado dominicano de todas las demandas que se hagan en el exterior y son su imagen y su crédito que se comprometen. Y se confirma en cada acción el espíritu alevoso de los haitianos. Van al Palacio a inspirar pena, pero igual a cortes extranjeras a procurar una justicia que desconoce las realidades nacionales…
EL POPULISMO.-
Había escrito anteriormente, y en relación a otro caso, que el populismo era bueno, pues produce aplausos, pero que como estilo de gobierno no era procedente.
Si conviene a la circunstancia, bien, ya que la situación se hace fluida; pero que si es para aparentar, como el que ríe sin ganas, el efecto resulta todo lo contrario. Se devuelve como el boomerang, con más fuerza que la inicial.
Los defensores de la causa haitiana ya se olvidaron del Tribunal Constitucional, y hasta de la Junta Central Electoral, y solo confían en la instancia de la Corte Interamericana y en el buen corazón del presidente Danilo Medina. Incluso, se improvisan sugerencias, pues de lo que se trata ahora es de anular en la práctica el ejercicio legítimo del órgano en cuestión.
Es como decir: si la jurisprudencia es mala, se impone desconocerla, y que la institucionalidad del país siga al garete. Los haitianos tienen que ser dominicanos y no importan las formas, pues a la vieja usanza: El fin justifica los medios…
EMOCIONAL.- El drama humano de los haitianos que se presumen dominicanos, y que le fue narrado de manera descarnada, fue lo que impresionó al presidente Danilo Medina y que convirtió la audiencia en un momento de horror.
Repuesto el ánimo y aclarado el punto, lo sucedido quedará como una falla de inteligencia emocional. Leer a John C. Maxwell le haría bien en el futuro.
Ahora, ese drama no supera el que viven miles o millones de inmigrantes en Estados Unidos, por ejemplo.
¿Qué decir del caso de dos niños salvadoreños que quedaron en total desamparo por la deportación de sus padres? Las leyes norteamericanas son claras al respecto: Ellos sí, sus padres no.
Y nada que no sea el viejo principio latino contenido en De Digesta Iustiniani: “Dura lex, sed lex”, y que en romance diría: La ley es dura, pero es la ley ”. ¿Qué hará ahora el Ejecutivo o el presidente Medina, cuando lo que nunca se había hecho fue lo que hizo el Tribunal Constitucional: poner cascabel al gato, de manera que se sepa por cuál de los lados de la casa anda?...