En agosto el presidente Danilo Medina dijo “a veces uno no sabe el talento que está perdido por la falta de oportunidad”, dentro de una respuesta a periodistas sobre venideros cambios.

Dos semanas después produjo nuevas designaciones, entre ellas la del arquitecto Andrés Navarro como ministro de Relaciones Exteriores, “una sorpresa” para él mismo.

A apenas un mes de su designación, el novel Canciller proyecta propiedad, compromiso, humanidad y visión gerencial. Ha comunicado metas de gestión que concitan buenas expectativas sobre la política exterior.

A partir de aquel comentario, quizá Medina visualizó en él un “talento” subutilizado. Tiene el reto Navarro de consolidar su brillante “oportunidad” haciéndola siempre la mejor también para el país y sus intereses.