A todos en algún momento nos ha sucedido el vernos envueltos en situaciones donde estamos forzados a realizar cierta actividad y no nos resultan agradables. Por esto hay que saber decir: "NO".
A veces lo otorgamos a la falta de tiempo para prepararnos, a un hábito, o al simple hecho de no desear herir a cierto amigo, familiar, compañero de trabajo, subordinado o jefe, diciendo lo que nos molesta, y en donde se encuentran localizados nuestros límites.
Esta actitud solo nos sirve para ir guardando pequeñas frustraciones y si no se rompe con este círculo, puede llegar a ser motivo para recriminarnos, sentirnos inseguros, impotentes, de mal genio, o peor aún, nos puede llevar al límite y hacernos explotar por un cumulo de pequeños molestos detalles.
Hoy debe usted saber que se puede romper con esta manía, además de asegurarles que el hecho de comunicar lo que nos disgusta, dar una negativa a una acción que nos hace infeliz, no es para nada un gesto de mal gusto, ni una falta de cortesía, si se hace de la forma apropiada.
Estos sencillos pasos te ayudaran a manejar esas situaciones que ya no puedes seguir permitiendo que se den y para evitar verte comprometido a hacer algo con lo que no estás de acuerdo.
Paso Uno: Identifica lo que te molesta, y las emociones o sensaciones que se derivan de ese gesto, palabra, propuesta o pedido.
Paso Dos: No lo pospongas, tomate un momento para encontrar la tranquilidad que necesitas. Puedes decirle que le contestaras luego, por ejemplo.
Paso Tres: Una vez frente a esa persona, se directo sin ser cruel. Dale las razones por las cuales le estas dando la negativa, Sin rodeos y siempre con una actitud firme.
Paso Cuatro: Mantén tu posición, comúnmente las personas tienden a insistir, sobre todo si acostumbras complacer a todos siempre. Ten firmeza y tu objetivo claro, aunque en ello emplees toda tu voluntad.