APUNTE.COM.DO.- República Dominicana cubre mediante importaciones la mayor parte de su consumo de combustibles, lo que ha motivado al Gobierno a evaluar un nuevo mecanismo para ajustar los precios internos.

El presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), Samuel Pereyra, señaló que el país demanda entre 140 mil y 145 mil barriles diarios de combustibles, en tanto su capacidad de procesamiento se sitúa alrededor de los 30 mil barriles por día. Esto implica que la producción nacional apenas cubre cerca de una quinta parte del consumo, por lo que el mercado local depende en buena medida de los refinados comprados fuera del país.

En ese escenario, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, informó que el Gobierno contempla poner en marcha una regla automática para revisar cada semana los precios de los combustibles en un rango de entre uno y dos por ciento, cuando se reduzca la volatilidad en los mercados internacionales.

Según explicó durante el encuentro «Nueva realidad: República Dominicana frente al impacto global en los combustibles», la medida pretende dar mayor previsibilidad al mercado y repartir de manera paulatina entre los consumidores el efecto de las variaciones externas.

Díaz sostuvo que las autoridades no pueden precisar cuánto se prolongará el actual choque petrolero y deben sopesar el costo de los subsidios para las finanzas públicas frente a su incidencia en la inflación y en la actividad económica.

El funcionario adelantó que el Gobierno espera terminar el año con un déficit fiscal cercano al cuatro por ciento del producto interno bruto (PIB), por encima del 3,2 por ciento previsto originalmente en el presupuesto. Añadió que, si bien se han destinado más recursos a subsidiar los combustibles, también se han recortado otras partidas del gasto público para contener el desequilibrio.

Por su parte, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, explicó que la evolución de los precios locales no depende únicamente de las cotizaciones del crudo, ya que ocho de cada 10 galones que se consumen en el país llegan refinados.

Sanz Lovatón indicó que los costos de procesamiento han registrado alzas extraordinarias: el margen de refinación pasó del 36 al 123 por ciento desde el inicio de la crisis, lo que ha encarecido productos como la gasolina y el gasoil incluso cuando baja el precio del crudo. Como ejemplo, citó que en la semana del 24 de septiembre el barril de petróleo descendió de 94 a 91 dólares, mientras el costo de refinación del diésel subió casi un 10 por ciento.