APUNTE.COM.DO.- Ronny Mauricio no tuvo una infancia convencional. Su madre, Santa Martínez, vivía en San Cristóbal, mientras que su padre, Carlos Mauricio, residía en San Pedro de Macorís y no estaba dispuesto a separarse de él.También le pude interesar estos videos:

Sergio Alcántara:

Finalmente, el padre se quedó con el niño, que había nacido en Batey Alemán, y junto a su abuela Lidia Remigio se encargó de criarlo. Según el propio Mauricio, su abuela fue uno de sus principales motores y llegó a privarse de alimentos para dárselos a él.

Así, entre viajes desde Batey Alemán a San Cristóbal y viceversa, Mauricio creció con costumbres distintas y algunas carencias, pero eso no le impidió seguir adelante con sus metas.

“La situación era muy difícil, mi papá nunca quiso que sea mi mama quien me tuviera, el peleó y peleó hasta quedarse con mi crianza”, expresó Mauricio tras participar en el Palco de Grandes Ligas del Listín Diario.

“Por más que mi mamá quiso tenerme y cuidarme, el no permitió que me quedara en su hogar en San Cristóbal, me dicen que una vez que robó estando yo en pañales y allá se apareció y fue y me buscó”, externó el pelotero, quien anoche debutó con el Licey.

Durante su niñez, Mauricio pasaba etapas especiales como Semana Santa, en ocasiones navidades y vacaciones escolares con su progenitora.

“La vida no fue fácil, muchas veces las personas te observan bien, con magníficos vehículos y jugando en Grandes Ligas, pero nunca saben ni analizan los sacrificios que pasamos muchos peloteros a lo largo de su nuestra niñez”, señaló el pelotero de 25 años.

“Mi papá tiene muchos más hijos, pero él era loco conmigo, yo como que era su preferido, nunca quiso soltarme, me quería cuidar él”, agregó el utility de los Mets, quien quedó impresionado y se motivó a jugar al béisbol por su padre.

En ocasiones su papá viajaba a Antigua y ahí residía con su madre.

Mauricio tuvo una estadía efímera con los Mets, solo 59 turnos con 14 hits, ha accionado entre la antesala y el campocorto, pero esas posiciones tienen como propietarios a Francisco Lindor y Bo Bichette.

El dominicano bien pudiera intentar jugar en los jardines con la finalidad de expandir el abanico de opciones para mantenerse en Grandes Ligas.

Al principio no le agradaba tomar guantes en los jardines, pero pudiera hacer el intento.