APUNTE.COM.DO.- Una enfermera de 37 años murió a manos de su pareja, un oficial federal de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), quien posteriormente se quitó la vida, en lo que las autoridades investigan como un aparente feminicidio-suicidio ocurrido en El Bronx. El padre de la víctima permaneció al teléfono con ella durante los últimos minutos de su vida.

Las personas involucradas fueron identificadas como Andrea Cantarini, de 37 años y enfermera del hospital San Barnabas, y su novio Juan Cornelio Díaz, de 38 años y oficial de CBP asignado al aeropuerto JFK.

El suceso tuvo lugar alrededor de las 9:00 de la noche del martes en el apartamento de Cantarini, situado en la avenida Blackstone, cerca de la calle West 239.

14 minutos de terror

Rudy Cantarini, padre de Andrea y teniente retirado del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), contó al New York Daily News y al New York Post que recibió una llamada de su hija a las 8:47 de la noche, en la que ella gritaba que la iban a matar y que él tenía una pistola en la cabeza.

El padre se mantuvo en la línea durante 14 minutos mientras Andrea suplicaba por su vida.

“Estuve al teléfono con ella 14 minutos mientras él le sostenía una pistola en la cabeza. Estaba rogando por su vida. Y él terminó quitándosela”, declaró Cantarini.

A las 9:04 de la noche, cuando su hija seguía en la otra línea, Rudy logró comunicarse con el 911 desde otro teléfono.

Según el relato del padre, cuando Andrea regresó de su turno en el hospital creyó que Díaz estaba trabajando, pero él le había preparado una emboscada dentro del apartamento. “La metió en la habitación y no la dejaba salir, agitándole el arma, mientras su hija de 6 años estaba afuera de la habitación, gritando y llorando”, narró.

Los vecinos escucharon tres detonaciones.

Las últimas palabras: “She’s gone, Rudy”

De acuerdo con el testimonio del padre, después de dispararle a Andrea en la cabeza, Díaz tomó el teléfono y le dijo: “She’s gone, Rudy” (Ella se fue, Rudy), antes de quitarse la vida.

La pareja tenía una hija de 6 años en común. Díaz tenía además un hijo de una relación anterior. La niña se encontraba en el apartamento en el momento del crimen y resultó ilesa.

La Policía confirmó que ambos fueron hallados con heridas de bala en la cabeza y que en la escena se recuperó un arma de fuego. El caso se investiga como un aparente homicidio-suicidio por disputa doméstica. Según el NYPD, no existían reportes previos de violencia doméstica en ese domicilio.

La agencia federal CBP emitió un comunicado: “U.S. Customs and Border Protection está al tanto de un aparente incidente de homicidio-suicidio que involucra a uno de sus oficiales de la Oficina de Campo de Nueva York”.

Rudy Cantarini, quien vive en Poughkeepsie, señaló que su hija quería terminar la relación.

“Ella simplemente no quería estar más en una relación con ese tipo y él no pudo soportarlo. Así que hizo lo de los cobardes, la mató y se mató él”, afirmó.