APUNTE.COM.DO.- El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) llevó a cabo un simulacro en el Gran Santo Domingo en el que se recrearon dos terremotos y un tsunami, con el objetivo de evaluar la capacidad de respuesta ante posibles desastres naturales de gran magnitud.
Según explicaron las autoridades, la práctica ficticia comenzó con un sismo que posteriormente provocó un tsunami y, más adelante, se produjo un segundo terremoto descrito como más fuerte que el primero.
Erdwin Olivares Luciano, director del COE, señaló que la institución ha venido preparando el fortalecimiento de esa línea de trabajo y que se ha actualizado el plan de contingencia ante un sismo de esa magnitud. El titular del organismo agregó que la actividad responde a los planteamientos trazados por el Estado dentro de un plan nacional de contingencia para estar preparados frente a una catástrofe.
En el ejercicio participó Alex Robayo, representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en República Dominicana, quien resaltó la importancia de este tipo de simulaciones debido a los terremotos que han afectado a Venezuela, Colombia y Panamá en los últimos meses.
“Los gobiernos pueden responder, pero una magnitud de un terremoto nunca se sabe si va a ser fuerte o no. Las instituciones de República Dominicana son muy fuertes”, declaró Robayo.
Un total de 22 instituciones participaron en el ejercicio, que permitió analizar la articulación entre las entidades involucradas, los procedimientos de coordinación nacional, el intercambio de información operacional y la capacidad para establecer prioridades y adoptar decisiones.
Los organismos de rescate cuentan con la categoría tipo uno de respuesta de emergencia, un plan que contempla lo básico, como la atención a los afectados. Kelvin Liberario, encargado de registro del Equipo de Emergencias Médicas de Salud Pública, explicó que el tipo uno opera desde 100 personas en adelante por día y es donde se ofrecen servicios básicos. “Es un equipo que tiene la oportunidad de dar atenciones primarias”, aseguró.
En ese sentido, indicó que las categorías dos y tres son más avanzadas y que la nación no quedaría fuera para atender operaciones, enfermedades y traumas en situaciones más graves. “Son categorías más avanzadas que tienen la clasificación para poder hacer y realizar operaciones, traslados y trata con enfermedades más graves y complejas”, dijo.
Liberario expresó que países como Alemania, Barbados, India, Brasil, Canadá, Colombia, España, Japón y otros podrían aportar ayudas en ese tipo de situaciones porque contemplan las tres categorías.
La actividad contó con el apoyo técnico del PMA y fue financiada con fondos del Gobierno de los Estados Unidos, en el marco del proyecto Cuenca Resiliente, una iniciativa orientada a fortalecer la preparación y reducir los impactos de eventos adversos sobre las poblaciones vulnerables.