APUNTE.COM.DO.- El revés electoral de Donald Trump en los comicios de medio término y el avance demócrata en el Congreso podrían tener consecuencias sobre la política exterior de Estados Unidos. Los frentes abiertos van desde la guerra con Irán y el respaldo a Israel y Ucrania hasta las negociaciones comerciales con China, India y Europa. Además, el nuevo equilibrio legislativo podría limitar la capacidad del presidente para imponer aranceles y aumentar la presión del Congreso sobre las grandes tecnológicas y el desarrollo de la inteligencia artificial.
En Medio Oriente, la derrota electoral de Trump podría elevar los incentivos de Washington para buscar un acuerdo que cierre el conflicto con Irán, iniciado hace ocho meses. Los votantes manifestaron su fatiga con una guerra a la que muchos culpan por el fuerte encarecimiento de los combustibles.
Dos fuentes conocedoras de la posición de los gobiernos del Golfo dijeron a Reuters que algunos países de la región estiman que Trump tiene ahora más razones para alcanzar un acuerdo de paz y que, tras los comicios, es menos probable una nueva ofensiva militar a gran escala contra Irán. No obstante, el resultado también podría llevar a Teherán a adoptar una postura más desafiante frente a Washington.
“Si Teherán reconoce que Trump necesita un acuerdo, pero no cualquier acuerdo, sino uno genuino, podría surgir una oportunidad real para poner fin a la guerra”, afirmó Ebtesam al-Ketbi, del Emirates Policy Center. Advirtió, sin embargo, que leer el resultado electoral como una señal de debilidad podría abrir la puerta a “una nueva escalada militar”.
En el caso de Israel, el control demócrata de la Cámara de Representantes y el Senado podría intensificar el escrutinio del Congreso sobre las operaciones militares israelíes en Irán, Gaza y Líbano. También podría someter a presión el respaldo histórico de Estados Unidos a Israel, en particular la ayuda militar y las ventas de armamento.
Los rivales del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aprovecharon la victoria demócrata para cuestionar la pérdida del respaldo bipartidista estadounidense durante su gestión, mientras buscan conformar una coalición de gobierno tras las elecciones israelíes de la semana pasada, que no arrojaron un resultado concluyente.
La guerra con Irán también afectó los suministros de petróleo crudo y gas natural licuado desde el Golfo, con efectos sobre los precios internacionales de la energía y el costo de los combustibles. El miércoles, los mercados apostaron a que el resultado electoral podría dar un nuevo impulso a las conversaciones de paz entre Washington y Teherán.
El petróleo cayó por tercera jornada consecutiva, aunque los bajos niveles de reservas impidieron una baja mayor. “El mercado parece apostar cada vez más a que el presidente Trump quiere dejar atrás la guerra en Medio Oriente”, señaló Ole Hansen, analista de Saxo Bank.
En Ucrania, el cambio en el equilibrio legislativo podría abrir una nueva etapa de presión sobre la política de Trump hacia la invasión rusa. El presidente estadounidense prácticamente suspendió la ayuda financiera y militar directa a Kiev, pese al respaldo que mantiene entre legisladores republicanos y demócratas.
También generó malestar en el Congreso al levantar las sanciones al diésel ruso y eximir de restricciones a la energía de Moscú pocas semanas después de haber firmado esas medidas.
El control de ambas cámaras permitirá a los demócratas presentar nuevas iniciativas de asistencia para Ucrania. Si consiguen el respaldo suficiente de legisladores republicanos y alcanzan una mayoría de dos tercios, podrían superar un eventual veto presidencial de Trump.
Sin embargo, un aumento de la ayuda estadounidense difícilmente se concrete de inmediato y tampoco resolvería una de las necesidades más urgentes de Kiev: la escasez de interceptores de defensa aérea Patriot, fabricados en Estados Unidos, para proteger sus ciudades e infraestructura energética durante el invierno.
Los demócratas también podrían intentar bloquear otras decisiones de la Casa Blanca. El representante Gregory Meeks, de Nueva York, candidato a presidir el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara baja, presentó un proyecto de ley bipartidista para frenar el plan de Trump de reincorporar el diésel ruso al mercado mundial.
De todos modos, los resultados electorales difícilmente modifiquen la posición del Gobierno estadounidense en las negociaciones de paz trilaterales con Rusia. La administración Trump presionó a Ucrania para que acepte concesiones con el objetivo de alcanzar un acuerdo, mientras analiza posibles negocios con Moscú que beneficiarían a inversores estadounidenses.
El Kremlin expresó su expectativa de que los resultados de las elecciones de medio término no afecten lo que describió como los “esfuerzos de paz” de Trump.
En el frente comercial, los resultados podrían dar a algunos países asiáticos más motivos para demorar los compromisos de inversión que asumieron para evitar nuevos aranceles estadounidenses. También podrían fortalecer la posición de China en las negociaciones económicas con Washington.
Pese a ese escenario, Chim Lee, analista de política industrial de la Economist Intelligence Unit, consideró que Pekín aún enfrenta limitaciones para aprovechar el nuevo contexto.