APUNTE.COM.DO.- En una época en la que la tecnología gana cada vez más peso, los metales y minerales se han vuelto recursos indispensables para el crecimiento económico, la innovación y la transformación industrial.

Artículos como los teléfonos celulares, los vehículos eléctricos, los equipos médicos, las turbinas eólicas y los sistemas de comunicación, junto con otros avances tecnológicos, dependen de materiales que se obtienen a través de procesos metalúrgicos.

En ese contexto, la metalurgia y las denominadas tierras raras cobran un valor estratégico, pues son dos pilares de una industria orientada a fabricar productos más eficientes, resistentes y sofisticados, de acuerdo con el geólogo Javier Rodríguez, director del Observatorio Sismológico del Instituto Politécnico Loyola.

“La provincia de Pedernales, históricamente asociada con la remoción masiva y exportación de bauxita desde la sierra de Bahoruco, se encuentra en el umbral de una transformación industrial sin precedentes. Con estimaciones gubernamentales que apuntan a un potencial bruto superior a los 150 millones de toneladas de material mineralizado en la reserva fiscal minera Ávila”, señaló Rodríguez.

El especialista agrega que el país discute ahora el punto más complejo del proyecto: el proceso metalúrgico que se requiere para beneficiar y purificar las tierras raras.

Explicó que, a diferencia del oro o del ferroníquel, la extracción de elementos de alto valor tecnológico como el neodimio, el lantano, el itrio y el gadolinio, presentes en el suroeste dominicano, no se logra con una fundición sencilla.

Según Rodríguez, se trata de una minería no convencional, en la que 17 elementos químicos están dispersos en concentraciones microscópicas, medidas en partes por millón, dentro de las arcillas bauxíticas kársticas.

Convertir la “tierra roja” en un concentrado comercializable exige una labor de ingeniería química de alta precisión. De acuerdo con expertos en el área, el proceso metalúrgico para un yacimiento de este tipo en el suroeste podría dividirse en tres etapas críticas. Rodríguez las resume en la preparación y molienda, en la que el material extraído de sitios como Las Mercedes debe acondicionarse mecánicamente.

Como las tierras raras se encuentran en forma catiónica adheridas a las arcillas, el mineral resulta altamente aprovechable, pero su manejo debe ser meticuloso.

La segunda etapa es la lixiviación por intercambio iónico, que el geólogo califica como la clave del beneficio. En ella se emplean soluciones químicas optimizadas, habitualmente de sulfato o de cloruro de amonio, para provocar un intercambio iónico. Los elementos de tierras raras se separan de la arcilla y se disuelven en el líquido de lixiviación, quedando apartados del residuo de bauxita.

Por último, se realiza una separación de óxidos y un refinamiento, en el que, una vez obtenido el líquido enriquecido, se aplican procesos de extracción por solventes en etapas consecutivas para aislar individualmente el neodimio (vital para los motores eléctricos), el lantano (baterías recargables), el itrio y el gadolinio.

La meta final, a juicio de Rodríguez, es alcanzar niveles de pureza superiores al 99 por ciento en forma de óxidos concentrados.

El procesamiento tradicional suele producir efluentes ácidos y colas o relaves que deben confinarse de manera estricta. Añadió que, en el suroeste, una región marcada por un déficit hídrico estructural, el diseño de la planta procesadora impone reglas rígidas: el uso de fuentes de agua dulce superficial o subterránea de la zona está prácticamente vedado para esos fines.

La metalurgia es la ciencia y la tecnología encargada de extraer los metales de los minerales, separarlos de las impurezas, refinarlos y transformarlos en materiales útiles para la industria.