APUNTE.COM.DO.- Ante el endurecimiento de la vigilancia en puertos y aeropuertos, con apoyo de equipos tecnológicos y unidades caninas, las organizaciones dedicadas al tráfico internacional de drogas siguen ampliando sus técnicas para esconder cargamentos de estupefacientes y tratar de eludir a las autoridades.
Las modalidades van desde el uso de envases de productos alimenticios hasta la fabricación de piezas de cerámica que parecen frutas, el ocultamiento de drogas en instrumentos musicales y piezas automotrices, o la impregnación de prendas de vestir con sustancias controladas. Con estos métodos, las redes criminales buscan asegurar que sus cargamentos lleguen a los mercados de destino.
El hallazgo más reciente ocurrió en el Puerto Multimodal Caucedo, en Boca Chica, donde agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), junto al Ministerio Público y otras agencias de seguridad, incautaron 674 latas con una sustancia que se presume es cocaína. El cargamento estaba escondido en un contenedor de carga consolidada que tenía como destino Portugal.
Las latas aparentaban contener habichuelas y estaban selladas herméticamente. La sustancia estaba además envuelta en papel carbón y papel de aluminio, materiales usados para dificultar su detección durante las inspecciones y burlar los controles de seguridad.
El vocero de la DNCD, Carlos Devers, señaló que la empresa fabricante del producto alimenticio no tiene ninguna relación con el caso. Explicó que la maniobra corresponde a la modalidad de sustitución y contaminación de carga consolidada, una estrategia de las redes internacionales para intentar evadir la vigilancia portuaria.
Por este caso, las autoridades detuvieron a dos conductores de camiones y mantienen las investigaciones para establecer el origen de la mercancía, identificar a los responsables y determinar si hay otros miembros de la red criminal.
Otro método fue detectado a finales de octubre en la terminal de carga del Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA-JFPG), donde agentes de la DNCD incautaron un cargamento de presunta cocaína oculto en la estructura metálica de un eje de transmisión de vehículo que sería enviado a Canadá a través de una empresa de mensajería internacional.
La intervención se produjo durante labores de inspección, cuando las unidades operativas detectaron imágenes sospechosas dentro de una caja de cartón.
Tras activar los protocolos correspondientes, agentes antinarcóticos, militares y unidades caninas, siguiendo las instrucciones del fiscal actuante, abrieron el paquete y encontraron una pieza automotriz identificada como un eje de transmisión manual, cuya estructura había sido utilizada para esconder la sustancia controlada.
Este caso muestra otra de las tácticas de las organizaciones criminales: aprovechar componentes de vehículos y mercancías de apariencia legal para intentar trasladar drogas por los canales habituales del comercio y la mensajería internacional.
El uso de productos que simulan mercancías legítimas es otra de las estrategias de las redes dedicadas al tráfico internacional de drogas.
Un ejemplo de esta modalidad se registró en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, donde la DNCD incautó 162 piezas de cerámica fabricadas con tamaño, colores y otras características similares a los limones, pero que en su interior contenían cocaína.
Las piezas fueron detectadas mediante equipos de rayos X durante una inspección a un contenedor que sería transportado hacia Europa. Luego, una unidad canina dio una alerta positiva a sustancias controladas y, al revisar la carga, los agentes encontraron varias cajas con los limones artificiales rellenos de droga.
El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) determinó que las piezas contenían un total de 10 kilogramos de cocaína.
Otra modalidad fue descubierta cuando agentes antinarcóticos incautaron una guitarra eléctrica rellena de pasta base de cocaína que sería enviada a España.
Asimismo, en julio de ese año, la DNCD informó sobre el hallazgo de 149 prendas de vestir impregnadas con cocaína en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana, una técnica que permite esconder la sustancia en mercancías que, a simple vista, parecen artículos textiles convencionales.
Estos casos ponen de manifiesto la variedad de recursos que emplean las redes criminales para intentar introducir sustancias controladas en las cadenas de transporte y comercio internacional.
El uso de envases de alimentos, materiales de cerámica, instrumentos musicales, piezas automotrices y prendas de vestir demuestra que las estrategias de ocultamiento no se limitan a los métodos tradicionales, sino que se adaptan a las características de cada cargamento y a los mecanismos de vigilancia desplegados por las autoridades.
Mientras las instituciones de seguridad incorporan herramientas tecnológicas y fortalecen la cooperación entre agencias para detectar drogas en los puertos y aeropuertos, las redes de narcotráfico continúan buscando nuevas formas de camuflar sus envíos.