APUNTE.COM.DO.- La calidad del gasto educativo, el efecto del 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) asignado a la educación y la politización del sistema figuraron entre los ejes centrales del conversatorio sobre la calidad de la enseñanza dominicana que se realizó este domingo en el espacio RD Debate.

La discusión, moderada por los comunicadores Jaime Rincón, Miralba Ruiz y Víctor Gómez Casanova, abordó también las dificultades persistentes en el aprendizaje de los estudiantes, la necesidad de mejorar la administración de los recursos, el rol de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) y los efectos de las huelgas docentes sobre los niños y sus familias.

En la jornada participaron Darían Vargas, experto en datos; Rafael Santos Badía, ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt); Melanio Paredes, exministro de Educación; Jacqueline Malagón, exministra de Educación; Jaime Tolentino, presidente nacional de la Federación de Asociaciones de Padres, Madres, Tutores y Amigos de la Escuela (FAPMAE), y Feliciano Lacen, presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE).

Feliciano Lacen advirtió que la politización del sistema educativo y la falta de atención a la calidad del gasto pueden convertirse en obstáculos para lograr mejores resultados académicos. A su juicio, incrementar la inversión presupuestaria no asegura por sí sola una transformación efectiva de la educación.

La exministra Jacqueline Malagón sostuvo que la educación debe mantenerse al margen del partidismo político y recordó una propuesta del empresario Gustavo Tavares, quien planteó que el ministro de Educación sea elegido con la participación de distintos sectores de la sociedad y permanezca seis años en el cargo, de modo que los proyectos educativos tengan continuidad sin depender de los cambios de gobierno.

El exministro Melanio Paredes planteó la necesidad de reforzar los mecanismos de evaluación del sistema educativo, considerando tanto el desempeño de los docentes como los resultados de aprendizaje de los alumnos, para identificar debilidades y adoptar medidas correctivas.

Paredes indicó que República Dominicana debe observar las experiencias de otros países, como Chile, en materia de evaluación educativa, y consideró importante crear un sistema que permita dar seguimiento continuo al trabajo de los maestros y a los resultados que obtienen los estudiantes.

Darían Vargas, ingeniero telemático y profesor, cuestionó las deficiencias del sistema educativo dominicano y atribuyó la persistencia de sus problemas a la falta de voluntad, responsabilidad y compromiso de la sociedad, así como a la politización del sector.

Sostuvo que, pese a los recursos económicos destinados a la educación en los últimos años, los estudiantes siguen presentando dificultades para comprender lo que leen y para desarrollar competencias que les permitan desenvolverse en la vida.

Melanio Paredes consideró que la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) debe asumir un papel activo en la búsqueda de soluciones a los problemas del sistema educativo nacional. No obstante, advirtió sobre la necesidad de evitar que situaciones particulares de un centro escolar provoquen la paralización de la docencia en todo un distrito educativo.

Paredes sostuvo que la ADP forma parte de los desafíos que enfrenta la educación dominicana, pero aclaró que no debe ser vista como el único problema, sino como un actor que también tiene que contribuir a las transformaciones del sector.

Feliciano Lacen cuestionó el poder que ha adquirido la ADP dentro del sistema educativo nacional y consideró que ninguna organización sindical debe estar por encima de las leyes ni de las responsabilidades que corresponden al Estado en materia de educación.

Sin embargo, reconoció que el gremio tuvo una trayectoria inicial marcada por aportes, avances y espacios de cooperación importantes en favor del magisterio y del sistema educativo.

Por su parte, Jaime Tolentino también cuestionó las huelgas y las interrupciones de la docencia durante el horario laboral, al considerar que el país debe garantizar el cumplimiento de las 1,200 horas de clases establecidas en el calendario escolar.

Sostuvo que el Estado debe hacer cumplir las horas necesarias para alcanzar los objetivos educativos y que las actividades que impidan el desarrollo de las clases afectan el aprendizaje de los estudiantes.

Al referirse a la ADP, Jacqueline Malagón aclaró que ese gremio no fue creado para convertirse en un obstáculo para la educación, sino para defender los derechos de los maestros.

“La ADP no nació para ser retranca de la educación. La fundaron para reivindicar el derecho de los maestros, al amparo de lo que la Constitución manda. La retranca ha nacido en virtud de que los partidos políticos se han querido hacer dueños de la ADP y han buscado líderes políticos para dirigirla”, comentó.

Darían Vargas también criticó las divisiones por posiciones políticas y los conflictos entre el gremio y las autoridades educativas, que terminan afectando la continuidad de las clases.

Cuestionó que los alumnos y sus familiares tengan que asumir las consecuencias de las huelgas docentes y se preguntó si esas interrupciones han contribuido realmente a mejorar los resultados del sistema educativo.

“¿Se aprende más cada vez que se hacen huelgas?”, planteó.

Santos Badía consideró que el gremio debe participar en las transformaciones y contribuir a cambiar el rumbo del sistema educativo. En ese sentido, sostuvo que los estudiantes deben ocupar el centro de las decisiones y de las políticas públicas.

“Ellos son el motivo de la educación. Son el principio y el fin, el alfa y omega de todo este esfuerzo”, expresó.