APUNTE.COM.DO.- Todo comenzó una tarde de verano de 2023, frente a un ordenador y entre risas con amigos. Tres años más tarde, aquella broma ha dejado a Kylian Mbappé sin patrocinadores chinos y ha roto los acuerdos de la televisión pública de China con LaLiga.

El responsable del meme es Younes Khelifi, un desarrollador informático francés de 35 años conocido en redes sociales como @frenchaicovers. Aquella tarde tomó su portátil y combinó dos elementos que circulaban por Internet: las burlas sobre el supuesto poder de Mbappé en el PSG y una imagen muy reconocible de Mao Zedong acompañada de la canción china Red Sun in the Sky. El resultado fue la cara del delantero superpuesta al cuerpo del dirigente.

En un principio, el meme se quedó en eso, en un chiste. Sin embargo, la noche del 26 de octubre, Mbappé lo volvió viral al confesar que lo usaba con sus amigos. “Al principio me hizo mucha ilusión”, cuenta Khelifi en entrevista con Infobae. “Imagínate, haces un meme en tu ordenador para divertirte con tus amigos y, tres años después, descubres que uno de los futbolistas más famosos del mundo lo conoce y dice que es uno de sus favoritos”.

Para entender el montaje hay que remontarse a 2023. Mbappé acaparaba los titulares de la prensa por su situación en el PSG y en Internet ya se bromeaba con su influencia en las decisiones del club. Khelifi, que llevaba tiempo interesado en la inteligencia artificial y los deepfakes, vio ahí su oportunidad. “Simplemente pensé que sería divertido. La idea era hacer reír a mis amigos y a la comunidad futbolística de Twitter”, explica.

No hubo planificación. Tenía tiempo libre y estaba experimentando con herramientas de código abierto, y la idea llegó sola: “No fue algo que planeara durante días. La idea surgió de repente y me puse a hacer el montaje”. Cuando se lo enseñó a sus amigos, “nos reímos muchísimo”, recuerda. La cara de Mbappé “encajaba sorprendentemente bien” con la de Mao.

A Khelifi siempre le ha gustado la cultura china. “No había ningún mensaje político detrás de esa elección”, subraya a este medio. Sabía quién era el dirigente y lo que significa en China, pero “cuando hice el vídeo en 2023, no estaba pensando en política china”, insiste, y añade que no pretendía “ridiculizar a Mao Zedong ni ofender al pueblo chino”.

Publicó el meme el 14 de agosto de 2023 y empezó a saltar entre las comunidades futbolísticas, especialmente entre aficionados franceses y españoles. Incluso siguió compartiéndose cuando el jugador fichó por el Real Madrid: “Los memes a veces sobreviven al contexto que les dio origen”, reflexiona.

Escuchar al futbolista reírse de la imagen le pareció “una situación completamente surrealista”, y le dio una pista sobre el personaje: “Siempre me ha parecido curioso que Mbappé, a pesar de su imagen pública tan seria, tenga sentido del humor y sea capaz de reírse de sí mismo”.Kylian Mbappé. (AP Foto/Joan Monfort)

Pero las risas del jugador duraron poco. Dongpeng, Mengniu y Milkground rompieron sus acuerdos y China ya no retransmitirá partidos de LaLiga. Mbappé pidió disculpas en un comunicado en francés, chino e inglés, en el que decía sentir “un profundo respeto por el pueblo chino y su historia” y estar “sinceramente arrepentido”.

Hizo lo mismo el Real Madrid y Javier Tebas se ha reunido con el embajador chino en España para “solucionar” el problema. “Pensé que la expresión podía resultar delicada, especialmente teniendo en cuenta la importancia histórica de Mao Zedong en China”, reconoce Khelifi. Sin embargo, no se imaginaba que podía llegar hasta tal punto. “Como mucho, podría generar algunos comentarios en redes sociales”, dice.

Lo que llegó fue otra cosa. “Recuerdo despertarme, mirar el teléfono y descubrir que una broma que había hecho tres años antes estaba apareciendo en los informativos y en la prensa internacional. Sinceramente, me pareció una locura”.

Él es sincero: “No puedo hablar por Mbappé, pero imagino que lo interpretó como lo que era originalmente: una broma sobre su influencia en el PSG”, y tiene cierta compasión. “Siento pena por Mbappé. Creo que las consecuencias son desproporcionadas en relación con lo que, en mi opinión, fue una torpeza sin mala intención”.

Ahora Khelifi observa todo desde fuera. “Es extraño pensar que, de alguna manera, estoy en el origen de toda esta historia”, admite, aunque no se siente responsable de “las consecuencias comerciales o diplomáticas”.

Es más, desde China le han llegado mensajes, “la gran mayoría amistosos, de apoyo o simplemente de curiosidad por la historia”, apunta a este medio. También algunas amenazas, “muy pocas en comparación con los mensajes positivos”, y ningún mensaje oficial ni diplomático. “En general, me ha sorprendido gratamente la amabilidad de muchas personas que me han escrito”.

Su visión del meme sigue intacta, pero no la de Internet. “Una pequeña creación puede circular durante años y, de repente, adquirir una dimensión completamente inesperada. Es fascinante y, al mismo tiempo, bastante desconcertante”, señala. Eso sí, si pudiera volver a ese 14 de agosto sabiendo lo que está pasando ahora, “sin duda, no me arrepiento de nada”. Para él, “el humor forma parte de Internet”, y cree que es importante “no perder de vista el contexto original de una broma”.