APUNTE.COM.DO.- En un entorno económico donde las pautas de consumo, los canales de distribución y la capacidad adquisitiva de los hogares han experimentado transformaciones profundas, la longevidad de una marca trasciende la mera nostalgia. En el sector de alimentos y consumo masivo, la permanencia de un sello comercial por décadas —y, excepcionalmente, por más de un siglo— constituye un indicador contundente de confianza acumulada y resiliencia operativa.

Sin embargo, en la Venezuela actual, el capital histórico no se hereda de forma automática: requiere una revalidación continua en el anaquel, en la estrategia de precios y en la adaptabilidad a los nuevos hábitos del consumidor.

A escala internacional, conglomerados como Nestlé (1866), Quaker (1877) o Coca-Cola (1886) han fundamentado su hegemonía en la combinación de escala industrial, innovación constante y distribución capilar. En el ámbito local, Venezuela cuenta con un selecto portafolio de marcas que sobrepasaron la barrera del siglo de vida, convirtiéndose en activos patrimoniales del consumo masivo: Helados EFE (100 años), Café Madrid (106 años), Galletas Puig (115 años) y Café Fama de América (129 años).

A este grupo de origen nacional se suma un caso atípico de integración cultural e industrial: Diablitos Underwood, una marca nacida en Boston (EE. UU.) que, tras 130 años de presencia ininterrumpida en el país, es hoy en día una marca 100% nacional, respaldada por galardones como los Premios de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA) por su trayectoria comercial e integración en las cadenas de supermercados venezolanas— y percibida por el consumidor como un ingrediente autóctono de la dieta diaria

De conserva importada a motor industrial local

La incursión de Diablitos Underwood en el mercado venezolano se remonta a febrero de 1896, con un primer embarque desembarcado en Puerto Cabello. La firma —fundada por William Underwood en 1822 y creadora del Deviled Ham en 1868— logró una penetración comercial acelerada: para marzo de ese mismo año, el producto ya se distribuía en las principales plazas urbanas del país.

Lo que inició como una conserva de proteína práctica y de larga vida útil para un mercado de importación, se convirtió en un proceso paulatino de apropiación cultural. El producto pasó a ser el relleno predilecto de la arepa, acompañante del pan y solución eficiente para la merienda escolar y el desayuno familiar.

El hito determinante en su modelo de negocio ocurrió en 1961, cuando la compañía transitó del esquema de importación a la manufactura local con la apertura de su planta en Cagua, estado Aragua. Esta decisión estratégica integró a la marca en la cadena de valor nacional, generando empleo directo, encadenamientos productivos y una red logística altamente adaptada a la geografía comercial venezolana.

Al alcanzar los 130 años de trayectoria —equivalentes a más de 47.000 días de operaciones en el país—, el caso de Diablitos Underwood ilustra la capacidad de supervivencia corporativa frente a múltiples ciclos macroeconómicos, reconversiones monetarias y cambios demográficos.

La nueva lógica del consumidor: Racionalidad y sensibilidad al precio

La vigencia de las marcas históricas enfrenta hoy el filtro de un comprador sustancialmente más analítico. El consumidor venezolano no solo prioriza el reconocimiento de marca, sino que evalúa rigurosamente la relación costo-beneficio, ajusta el volumen de compra y optimiza su presupuesto.

De acuerdo con los indicadores más recientes de Atenas Grupo Consultor, el comportamiento comercial muestra un comprador altamente racional. La firma registró que las ventas totales de julio de 2026 superaron con fuerza los niveles observados en enero, impulsadas especialmente por el canal de autoservicio, que creció un 11,07% en unidades, con un desempeño sobresaliente en las regiones de Los Andes, Occidente y Oriente.

El estudio de Atenas revela dinámicas clave sobre la elasticidad de la demanda en la cesta básica:

• Centralidad de los alimentos: La categoría de Alimentos Básicos registró un incremento de 2,34% en el período analizado, mientras que Cuidado Personal creció 5,42%, confirmando la prioridad del abastecimiento esencial.

• Ajuste post-emergencia: Tras el pico de compras extraordinarias y donaciones registrado a finales de junio, las unidades semanales adquiridas por hogar mostraron un ajuste técnico a la baja del 3,91%, señal de una normalización en el ritmo de consumo.

• Respuesta a las promociones: Las reducciones de precios e incentivos comerciales en rubros de alta frecuencia, como arroz y harina de maíz, impulsaron de forma inmediata el volumen de ventas en las regiones Central y Occidental.

Para la industria de alimentos, esta evidencia confirma que la fidelidad de marca debe estar respaldada por formatos accesibles, promociones pertinentes y una ejecución impecable en el punto de venta.

El reto del presente: Convertir la historia en valor transaccional

El desafío para las firmas centenarias radicará siempre en no depender de la memoria emotiva. La recordación de marca garantiza la consideración de compra, pero no la transacción si el producto carece de disponibilidad, precio competitivo o empaques ajustados a las nuevas dinámicas del hogar.

En el caso de Diablitos Underwood, el equilibrio se ha mantenido entre la continuidad de sus atributos sensoriales y la adaptación comunicacional y de portafolio —desde el hito de su popular eslogan "La mejor forma de comer jamón" en 1963, hasta la diversificación de presentaciones y salsas en décadas recientes.

En última instancia, marcas como EFE, Fama de América o Underwood demuestran que el verdadero activo invisible de una empresa no es su antigüedad,