APUNTE.COM.DO.- La frontera dominico-haitiana presenta dinámicas diferentes en Jimaní, provincia Independencia, y en Dajabón, donde la presencia militar, los controles al movimiento de mercancías y la percepción de tranquilidad de los residentes marcan la vida cotidiana.
En Jimaní, comunitarios y comerciantes señalaron que la vigilancia ha sido reforzada, mientras que en Dajabón productores y ganaderos resaltaron cambios en la seguridad que atribuyen a la construcción de la verja perimetral, entre ellos la disminución de robos de ganado, motores y otros vehículos.
Durante un recorrido por ambas localidades se observó que, aunque comparten el intercambio comercial con Haití y la vigilancia militar, las condiciones del entorno y el movimiento de compradores muestran características distintas.
En Dajabón, la cercanía del mercado y la puerta fronteriza con el poblado hacen que la actividad comercial sea parte visible de la dinámica urbana, con tránsito constante de personas y mercancías.
En cambio, en Jimaní el mercado binacional de Mal Paso está alejado de las viviendas, y esa separación física distingue el funcionamiento del espacio comercial de la actividad cotidiana de la comunidad.
Mientras en Dajabón el intercambio comercial se desarrolla con normalidad porque el conflicto con las bandas está distante del poblado más cercano, Juana Méndez, en Jimaní la situación es diferente, pues esas bandas se localizan a varios kilómetros próximos a la localidad.
No obstante, los comerciantes afirmaron no sentir miedo por su incidencia, ya que el Estado ha enviado más personal del Ejército y del Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront) para reforzar la seguridad, y los antisociales, por ahora, no han intentado cruzar hacia el lado dominicano.
“Los que vienen son comerciantes amigos, que conocemos de muchos años y los delincuentes no llegan a nosotros porque se han reforzado todos los puntos por donde ellos pudieran penetrar y está resguardado”, expresó una comerciante de esa parte de la frontera sur.
En Dajabón era constante la llegada de haitianos dispuestos a comprar desde productos alimenticios para consumo o reventa hasta plásticos y ropa, mientras que en Jimaní, en la visita realizada, no se pudo ver afluencia de compradores debido a las lluvias del pasado martes y a que los días de mercado son lunes y jueves.
A esto se suma que muchos clientes no llegan a Jimaní por temor a la violencia que impera en Haití y que los pone en riesgo.
“Hasta ahora todo está bien, está tranquilo aquí, no hay novedad, no hay tumulto”, afirmó Juan Reyes, comunitario de Jimaní, al describir la situación que observa en la zona.
Reyes consideró que las medidas de seguridad se han reforzado a lo largo de la frontera y sostuvo que la comunidad se mantiene tranquila.
Durante el recorrido por Mal Paso se observó la presencia de miembros del Cesfront, personal de Aduanas y agentes de Migración, que realizaban revisiones de bultos y mercancías.
Según la información presentada el pasado lunes en La Agenda Semanal por el presidente Luis Abinader y otras autoridades, la agrupación armada más cercana a Jimaní se encuentra después de Gantier, a más de 26 kilómetros del paso fronterizo, y estas no han avanzado ni logrado aproximarse.
Indicaron que existen dos grupos de autodefensa entre la frontera dominicana y la posición de la banda armada más cercana, organizados por pobladores y comerciantes de localidades como Fond Parisien para defender sus negocios frente a las incursiones criminales.
La verja perimetral inteligente supera los 60 kilómetros construidos, siendo Dajabón la más extensa, con 25 kilómetros, mientras que se anunció que en Jimaní se sumarán 14.5 kilómetros de muro a los 28 existentes con Elías Piña.
La verja perimetral en Jimaní es considerada estratégica para la seguridad fronteriza. Elías Piña y Jimaní acumulan de manera conjunta unos 28.5 kilómetros de muro. En Pedernales han sido concluidos 8 kilómetros de la verja.