APUNTE.COM.DO.- La violencia que afecta a comunidades haitianas cercanas a la frontera por Jimaní, en la provincia Independencia, y el temor de los compradores a transitar por zonas dominadas por las bandas han provocado una caída en las ventas del mercado binacional de Mal Paso, en esa parte del país.

Mientras algunos vendedores sostienen que la actividad sigue siendo normal, con una leve disminución atribuida a la falta de clientes que antes llegaban desde Puerto Príncipe, capital haitiana bajo control de grupos armados, otros aseguran que la reducción alcanza hasta un 50 %.

A esa situación se suman las lluvias que han caído en la zona durante varios días, lo que ha disminuido la llegada de compradores y el traslado de mercancías en uno de los principales puntos de intercambio comercial entre República Dominicana y Haití.

Manuel Féliz, con 12 años trabajando en el mercado, explicó que las ventas suelen ser buenas cuando no hay este tipo de dificultades, pero que en la actualidad muchos de sus clientes habituales han dejado de llegar.

El comerciante indicó que quienes residen cerca de la frontera siguen acudiendo, mientras que otros compradores, sobre todo los que vienen de Puerto Príncipe, prefieren no arriesgarse a cruzar la capital haitiana.

“El que está más cerca viene, pero los que tienen que atravesar la capital no les gusta venir porque siempre tienen desconfianza, pero de verdad que uno siempre algo hace con lo poquito que viene”, manifestó Féliz, quien estimó la baja en las ventas entre un 50 y un 60 %.

Aunque la ausencia de compradores de la capital haitiana golpea a comerciantes que durante años dependieron de esa clientela para sostener sus negocios, estos mantienen sus establecimientos abiertos, sea o no día de feria.

Oclidis Alberto Pérez, supervisor del mercado binacional y trabajador del lugar desde hace más de 20 años, señaló que las precipitaciones de hace tres días han perjudicado a los vendedores y reducido la llegada de los llamados marchantes.

De acuerdo con Pérez, las ventas están flojas y algunos productos han bajado de precio porque no se colocan al ritmo acostumbrado.

Los lunes y los jueves son los principales días de feria, cuando se espera una mayor concurrencia de compradores; sin embargo, las condiciones del tiempo y la incertidumbre generada por la actividad de las bandas haitianas han incidido en el movimiento comercial.

Los negocios abren a diario, pero las ventas no tienen el mismo dinamismo que antes.

Pese a las dificultades, Pérez aseguró que continúan llegando compradores procedentes de Fond Parisien, Croix-des-Bouquets y Puerto Príncipe.

Entre los productos que adquieren figuran pastas alimenticias, embutidos, huevos, desechables y otros artículos de consumo cotidiano.

La reducción de la actividad también afecta a los trabajadores que dependen de la carga y descarga de mercancías para obtener ingresos diarios, ya que la entrada de camiones, aunque era constante, según los comerciantes, resultaba escasa en comparación con los días normales.

Philiph Toussaint, un haitiano que se dedica a cargar camiones en el mercado, contó que realiza distintos trabajos para conseguir dinero y comprar alimentos, pero que cuando no hay movimiento comercial debe esperar a que surja alguna oportunidad.

Toussaint indicó que las lluvias de los últimos días han limitado sus posibilidades de trabajar. Mientras aguarda, permanece en los alrededores del mercado y, según relató, en algunas ocasiones duerme en un lugar donde venden huevos.

“Yo cruzo solo la puerta de Haití, ahí en Mal Paso, y no llego más de ahí donde están los delincuentes”, sostuvo al señalar que evita avanzar hacia lugares peligrosos.

Su testimonio muestra cómo las dificultades de la frontera afectan no solo a los dueños de negocios, sino también a quienes dependen de trabajos ocasionales para subsistir. Otro caso parecido es el de Ateno, un trabajador haitiano que también se dedica a cargar mercancías, quien dijo que el movimiento de camiones fue menor durante la jornada del recorrido debido a las lluvias. A diferencia de Toussaint, Ateno cruza hacia Fond Parisien para dormir.

Fernando Méndez, comerciante con ocho años en el mercado, afirmó que la actividad continúa, aunque reconoció una menor afluencia por los enfrentamientos registrados en Croix-des-Bouquets, localidad próxima a la frontera. Explicó que la salida de los camiones puede complicarse en determinados momentos, pero que finalmente logran desplazarse mientras las puertas o vías de acceso permanezcan abiertas.

Méndez dijo sentir preocupación por la situación, pero consideró que en el mercado no se percibe el nivel de temor que, a su juicio, a veces se transmite en los medios de comunicación.

“La afluencia se mantiene; no al mismo nivel que un día normal, pero sí se mantiene y temor como tal no hay. Un poco de preocupación, sí”, enfatizó Méndez.

Los comerciantes puntualizaron que el personal del Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza, junto con Aduanas y Migración, brinda seguridad a esa población sureña.

Otra vendedora describió la situación con una expresión contundente al subrayar que “el comercio está muerto”. Atribuyó las dificultades a la inseguridad, a los problemas en las vías de acceso de Haití, en este caso también a causa de las lluvias, y a los inconvenientes para los trámites aduanales en la zona fronteriza.

En el período de enero a septiembre, el 56.6 % de las exportaciones hacia Haití se concentra en 10 productos, entre los que destacan barras de hierro, cementos y harina de trigo. Según las vías de envío, Jimaní representó un 5 %, con más de US$250 millones.