APUNTE.COM.DO.- El abogado especializado en derecho ambiental Nelson Pimentel sostiene que una ciudad sostenible no se mide solo por sus edificios modernos, sus avenidas o la inversión inmobiliaria. Según su criterio, la verdadera resiliencia urbana depende de articular el crecimiento económico y demográfico con la protección del medio ambiente, la planificación del territorio, servicios públicos eficientes y el bienestar de la colectividad.

Esa visión contrasta con la situación del Gran Santo Domingo y de otras demarcaciones del país, donde el desarrollo vertical aparenta progreso mientras el manejo de aguas residuales y la recolección de desechos siguen siendo asignaturas pendientes. Pimentel abordó estos puntos con motivo del Día Mundial de las Ciudades Sostenibles, que se conmemora este 31 de octubre.

Para el especialista, una metrópoli sostenible implica que los ríos que la bordean no estén contaminados, que sus humedales reciban cuidado, que no existan vertederos improvisados, que el territorio no se ocupe sin planificación y que las construcciones y el desarrollo preserven las condiciones naturales que hacen posible la vida.

Pimentel, integrante del Observatorio de Políticas Ambientales y Áreas Protegidas y presidente de la Fundación de Derecho, Defensa y Educación Ambiental (FUDDEA-RD), plantea que la fecha obliga a hacerse una pregunta de fondo: «¿Estamos construyendo ciudades para garantizar la calidad de vida o permitiendo un crecimiento que compromete su futuro?»

Como ejemplo concreto citó el deterioro del cinturón verde del Gran Santo Domingo, creado mediante el Decreto 183-93 con el propósito de conservar espacios naturales y contribuir al ordenamiento de la expansión urbana. A su entender, las ocupaciones, la presión del sector inmobiliario y el crecimiento demográfico desordenado han fragmentado áreas llamadas a funcionar como protección ecológica de la capital. «Resulta contradictorio hablar de ciudades sostenibles mientras desaparecen las barreras naturales destinadas a proteger acuíferos, cauces, áreas verdes y sistemas de drenaje», advirtió, al considerar imprescindible fortalecer el control del territorio y recuperar las zonas degradadas.

Otro problema que resalta es la permanencia de vertederos a cielo abierto. Mencionó el caso de Sánchez, en Samaná, donde describe una situación particularmente delicada por la sensibilidad ambiental del entorno y su vínculo con el sistema de humedales del Bajo Yuna y la bahía de Samaná.

Pimentel también se refirió a los incendios, las humaredas y el manejo inadecuado de residuos, y urgió a ejecutar el cierre técnico y la restauración de las áreas afectadas. Sin embargo, advierte que «cerrar un vertedero sin contar previamente con una alternativa técnica, ambientalmente segura y socialmente aceptada equivale a trasladar el problema de un lugar a otro».

En ese sentido, propone soluciones que incluyan clasificación, reciclaje, valorización y disposición final controlada.

La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 31 de octubre como Día Mundial de las Ciudades Sostenibles mediante la Resolución 68/239, aprobada en su asamblea del 27 de diciembre de 2013 en Nueva York.