APUNTE.COM.DO.- Por Jhonny Trinidad

No llegó a Nueva York a probar suerte. Llegó a hacer historia.

En una ciudad donde ocho millones de voces compiten cada día por ser escuchadas, donde el ruido es constante y el anonimato es la norma, la dominicana Aracelis Díaz logró lo que parece imposible: que su voz sea respetada, esperada y escuchada.

No fue un golpe de suerte. Fue trabajo, disciplina y una vocación inquebrantable.

Actualmente forma parte del reconocido programa Revista de Noticias, que produce el destacado comunicador Rafael Díaz Cepin, uno de los espacios informativos de mayor credibilidad entre la diáspora dominicana en la Gran Manzana. Allí, Aracelis se ha consolidado como una entrevistadora de alto calibre, por cuyo micrófono desfilan senadores, congresistas, alcaldes, empresarios, líderes comunitarios, artistas y figuras que toman decisiones.

Con un estilo directo, profesional, elegante y sin miedo a preguntar lo que otros callan, Aracelis Díaz se ha ganado dos cosas que en Nueva York valen oro: la confianza de los poderosos y el cariño de su gente.

DE INMIGRANTE A REFERENTE

Dejar su tierra, su familia, sus costumbres y empezar de cero en la Gran Manzana no fue fácil. Como toda inmigrante dominicana, Aracelis conoció el sacrificio del trabajo duro, la nostalgia de diciembre lejos de casa y los días difíciles donde todo parece cuesta arriba.

Pero nunca soltó el micrófono. Porque para ella, comunicar no es un trabajo. Es una misión.

Entendió desde el principio que la comunidad dominicana en Nueva York no necesitaba más ruido, necesitaba orientación. No necesitaba escándalo, necesitaba representación.

RAÍCES Y ORIGEN

Sus inicios no fueron en los medios. Fueron en el trabajo honesto de todos los días.

«Mis inicios fueron trabajando como secretaria ejecutiva en Baní. Luego me trasladé a San Francisco de Macorís, mi pueblo natal, donde continué trabajando como secretaria en una institución que impartía clases técnicas. En las noches asistía a la Universidad Nordestana, donde estudiaba Derecho», recuerda.

También trabajó como promotora de productos de la canasta familiar en los supermercados. Fue ahí donde descubrió su vocación: «Desde muy temprano me di cuenta de que disfrutaba orientar y ayudar a las personas».

Aclara que no trabajó en los medios de comunicación en República Dominicana. «Mi formación en comunicación comenzó en Nueva York, donde inicié mis estudios con la locución y posteriormente cont