APUNTE.COM.DO.- Las elecciones de medio mandato en Alaska presentan este año una dificultad adicional para los votantes republicanos: deberán distinguir entre dos candidatos que comparten el mismo nombre, Dan Sullivan, y elegir al correcto. Uno de ellos, Dan S. Sullivan, es el senador republicano que busca la reelección. El otro, Daniel J. Sullivan, es un exprofesor que también se postula por el Partido Republicano.
La candidatura del aspirante jubilado supone un problema evidente para el senador, quien sostiene que su homónimo “intenta deliberadamente engañar” a los votantes “para amañar las elecciones a favor de Mary Peltola”, su principal rival y candidata demócrata. Según el legislador, se habría acordado un pacto en ese sentido. Tras esas declaraciones, Harry Child, portavoz de la representante demócrata, afirmó que ella no tenía “ningún vínculo con ninguna de las dos campañas de Sullivan”.
La situación también provocó objeciones de las autoridades electorales. La directora electoral del estado, Carol Beecher, había rechazado en agosto pasado la candidatura del homónimo jubilado, al argumentar que pretendía engañar y confundir a los votantes. La Corte Suprema de Alaska anuló finalmente esa decisión y readmitió su candidatura. Su nombre aparecerá, por tanto, junto al de su oponente, al de la demócrata Mary Peltola y al de la esposa del cuarto candidato inicial —descalificado por motivos administrativos—, en una contienda final entre cuatro aspirantes.
Este enredo se explica también por la singularidad del sistema electoral de Alaska, basado en el voto preferencial. En las primarias, todos los candidatos compitieron en una única papeleta, con independencia de su afiliación política. Los cuatro más votados se clasificaron para la segunda vuelta. Los electores de “La Última Frontera” deberán entonces, el primer martes del próximo noviembre, ordenar a esos candidatos según sus preferencias. Si ninguno obtiene más del 50% de los votos, el que quede último será eliminado y sus votos se repartirán entre los demás.
Pero la confusión no parecía suficiente, porque un tercer Dan Sullivan ha entrado en escena. Dan A. Sullivan es el exalcalde de Anchorage y, a diferencia de sus tocayos, no se presenta a las elecciones de medio mandato. Aun así tiene una opinión: quien se autoproclama con humor el “Dan Sullivan original” ha llamado en Facebook a “los habitantes de Alaska a votar por Dan S. Sullivan”, es decir, por el senador que busca la reelección. Cuestiona la legitimidad del rival jubilado de 70 años y quiere evitar que el voto conservador se disperse en perjuicio de su candidato.
Trump también ha elegido. “El 3 de noviembre vamos a enviar a uno de los mejores y más respetados senadores […], Dan Sullivan, el verdadero Dan Sullivan”, declaró el presidente estadounidense el martes 13 de octubre en Wasilla, en apoyo al senador que ya ocupa el cargo. Consciente de la amenaza que se cierne sobre su mayoría en el Congreso, el multimillonario se ha embarcado en una maratón de mítines en los estados indecisos. Y un avance demócrata en un bastión republicano como Alaska sería una muy mala señal.
Los habitantes de Alaska, por su parte, podrían librarse en el futuro de semejante rompecabezas electoral. Paralelamente a las elecciones al Senado, deberán pronunciarse ese mismo día sobre la “Ballot Measure 2”, una importante iniciativa ciudadana para el estado. Si se aprueba, se derogaría el sistema electoral de voto preferencial. Al restablecer las primarias cerradas por partido, impediría que dos candidatos de la misma formación se enfrentaran en las elecciones generales. Cada partido presentaría un único candidato para evitar la confusión de los votantes ante las urnas.