APUNTE.COM.DO.- Un pisotón de extrema violencia sobre la pierna de un rival caído conmocionó al rugby galés y colocó a un jugador en el ojo del huracán por su conducta antideportiva. El episodio se registró en el duelo entre Llandovery RFC y Ebbw Vale, correspondiente a la Super Rygbi Cymru, la liga semiprofesional de Gales, y el video se propagó rápidamente por las redes sociales, donde surgieron numerosas voces que piden una suspensión de por vida para el responsable.
La jugada tuvo lugar cuando restaban cuatro minutos para el final de la primera mitad, con Llandovery al frente por 8-0. Al borde de un ruck, Joe Powell, capitán del equipo local, estaba en el suelo sujetando con un brazo la pierna de Curtis Gregory, segunda línea de Ebbw Vale. Luego de zafarse del agarre, el jugador descargó un pisotón con todo el peso de su cuerpo sobre la pierna extendida de Powell, en lo que las imágenes muestran como una acción deliberada dirigida a la zona de la rodilla.
Powell, quien en la temporada anterior dominó los premios individuales de Llandovery al quedarse con el reconocimiento al mejor jugador elegido por los hinchas, sus compañeros y el cuerpo técnico, consiguió levantarse sin lesiones visibles. De inmediato se enfrentó a Gregory y lo empujó, hasta que los demás jugadores intervinieron para separarlos.
El árbitro Craig Evans, que se encontraba a pocos metros de lo ocurrido, sancionó la falta sin titubear. "Tenemos un pisotón de este jugador. Pregunté si hubo algo que lo provocara. Mi árbitro asistente no vio nada. Es un pisotón en la pierna. Tarjeta roja", le dijo al capitán de Ebbw Vale, según la transmisión de S4C, la cadena galesa que televisó el encuentro.
Las repeticiones del momento generaron reacciones de incredulidad entre los comentaristas del canal. La expulsión dejó a Ebbw Vale con 14 hombres durante más de media hora de juego. A pesar de la inferioridad numérica, el equipo logró una remontada y terminó imponiéndose 31-15, aunque el resultado quedó totalmente eclipsado por la agresión de Gregory.
El video del pisotón se difundió con rapidez en las redes sociales y provocó una ola de repudio. Usuarios y aficionados describieron la acción como "vil", "repugnante" y "lo más vengativo" que habían presenciado en un campo de rugby, mientras que decenas de comentarios exigieron que Gregory no vuelva a pisar una cancha de juego.
"Fue algo horroroso. Podría haberlo dejado lisiado de por vida. No debería poder jugar rugby nunca más", escribió un usuario en una publicación que acumuló miles de interacciones, según recogió SportBible. Otro lo calificó como "un cobarde sin escrúpulos" que "apuntó directamente a la rodilla con la intención de causar un daño permanente", de acuerdo con el medio.
Gregory, de 1,93 metros y 108 kilogramos, cumple su quinta temporada con los Steelmen y estaba cerca de llegar a las 100 apariciones con el club. Su padre, Mark, también defendió la camiseta del equipo, y su hermano menor, Max, pasó por las categorías juveniles de la institución.
El árbitro Craig Evans expulsó con tarjeta roja directa a Gregory tras constatar la falta sobre la pierna del rival.
De acuerdo con el reglamento de World Rugby, las sanciones por pisotón abarcan desde un mínimo de dos partidos de suspensión en los casos leves hasta 52 semanas en los más graves. La normativa contempla además la posibilidad de una suspensión de por vida cuando la infracción provoca consecuencias serias para la salud del afectado o cuando se comprueba una intencionalidad extrema.
Por su parte, la Welsh Rugby Union (WRU) aún no se pronunció sobre la duración de una eventual sanción. El organismo rector del rugby galés aguarda recibir el informe oficial de Evans para iniciar el procedimiento disciplinario correspondiente.
La gravedad del gesto radica en el contexto: dentro de un ruck, el jugador que está en el suelo se encuentra en una posición de total vulnerabilidad, sin capacidad de esquivar ni protegerse. El pisotón intencional desde arriba, con el peso del cuerpo, rompe el principio tácito del deporte según el cual el contacto físico duro se limita exclusivamente a la disputa legítima del balón y nunca busca causar un daño deliberado a un rival.