APUNTE.COM.DO.- Las elecciones de medio término previstas para el 3 de noviembre en Estados Unidos podrían modificar la correlación de fuerzas en el Congreso y determinar qué partido controlará el Legislativo en los dos últimos años de la gestión del presidente Donald Trump.
Uno de los escenarios que se manejan prevé que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes, mientras que el desenlace en el Senado sigue sin definirse. En la actualidad, los republicanos tienen 218 escaños frente a 214 de los demócratas en la Cámara Baja, y 53 frente a 47 en la Cámara Alta, de modo que los demócratas requerirían sumar cuatro puestos en cada cámara para romper esas mayorías.
UNA VICTORIA CON LAS MANOS ATADAS
Pese a eventuales avances, el espacio para cambiar el rumbo político continuaría siendo reducido, según advirtió Reuters en un análisis difundido el 19 de octubre.
Si los demócratas se quedan solo con la Cámara de Representantes, podrían reabrir investigaciones contra Trump y su entorno, pero muchas citaciones podrían quedar sin efecto, porque funcionarios de la Administración podrían impugnarlas y un Departamento de Justicia alineado con el mandatario difícilmente las haría cumplir.
Además, la Cámara Baja por sí sola no alcanzaría para cambiar de manera sustancial la agenda presidencial. En 2027 seguirían pendientes las disputas por el techo de la deuda, el presupuesto y la posibilidad de cierres del Gobierno.
BATALLA POR EL SENADO
Si el Senado queda dividido 50-50, los republicanos conservarían el control efectivo gracias al voto de desempate del vicepresidente J.D. Vance, lo que le dejaría a Trump margen para sacar adelante nombramientos y mantener su línea política.
Si los demócratas también logran el control del Senado, la disputa se trasladaría sobre todo al ámbito judicial, pues esa cámara define los nombramientos para la Corte Suprema, los miembros de la Administración y los embajadores. Con una mayoría mínima, podrían bloquear buena parte de los candidatos judiciales de Trump e incluso intentar postergar cualquier vacante en la Corte Suprema hasta después de las presidenciales de 2028, mientras que los republicanos previsiblemente buscarían acelerar las confirmaciones antes de que el nuevo Congreso asuma en enero.
LÍMITES DEL OBSTRUCCIONISMO Y EL VETO
Incluso con mayorías más amplias, los demócratas seguirían sin votos suficientes para romper el obstruccionismo —la regla del Senado que permite a la minoría bloquear o retrasar leyes—, anular vetos presidenciales o lograr una condena en un eventual juicio político si la Cámara Baja decidiera impulsarlo.
Una ventaja mayor en el Senado sí les permitiría presionar sobre temas como aranceles, sanidad y costo de vida, aunque también podría darle al mandatario un blanco político útil: compartir con ellos la responsabilidad por las carencias de Washington y atribuirles parte del costo de los problemas económicos y los altos precios.
Si, por el contrario, los republicanos mantienen ambas cámaras, Trump y su partido podrían presentar el resultado como un nuevo mandato para sus dos últimos años en el poder.
En cualquier escenario, expertos consultados por Reuters coinciden en que las disputas sobre el techo de la deuda y la financiación del Gobierno seguirán marcando 2027, y dos economistas advirtieron que el próximo año podría resultar turbulento para los mercados y los inversores.