APUNTE.COM.DO.- Las autoridades norcoreanas advirtieron este miércoles que no mostrarán compasión con Corea del Sur si la seguridad territorial del país o su personal desplegado en la frontera resulta afectado, en un contexto de creciente tensión entre ambas partes.

Kim Yo Jong, alto cargo del Partido del Trabajo de Corea y hermana del líder Kim Jong Un, señaló en un comunicado que «no habrá piedad alguna para los gánsters armados y faltos de razón», según reportó la agencia estatal norcoreana KCNA.

La funcionaria hizo estas declaraciones tras inspeccionar la frontera acompañada de altos mandos militares, una zona que describió como «bloqueada» después de haber sido «transformada en una fortaleza». Según sus palabras, esto demuestra que garantizan la seguridad de Corea del Norte de cara al futuro.

«Nuestro Ejército está poniendo en marcha medidas de vital importancia frente a las continuadas amenazas del enemigo; pronto empezará una nueva historia de paz. Si la frontera se fortifica, el peligro a un conflicto militar en esta zona quedará completamente eliminado, sin lugar a dudas», sostuvo Kim Yo Jong.

Asimismo, indicó que las «unidades tácticas» de las fuerzas norcoreanas se están reposicionando para volver a instalar los altavoces en la frontera destinados a la difusión de propaganda, y que estarán operativos en toda esa área. Calificó la medida como «justa» y «necesaria».

«Estamos preparados para cualquier imprevisto, manteniendo una gran contención», afirmó, al tiempo que criticó con dureza el uso de estos altavoces por parte de Corea del Sur y la realización de disparos en varios puntos de la frontera. «Supongamos que, ante una situación como la de hoy, respondiéramos al fuego enemigo a modo de advertencia. La situación a lo largo de la frontera escalaría hasta alcanzar una fase de una gravedad inimaginable», lamentó.

La tensión entre ambas partes volvió a incrementarse recientemente por la explosión de varias minas el pasado septiembre en la Zona Desmilitarizada, donde tres militares surcoreanos resultaron heridos. Seúl ha acusado en repetidas ocasiones a Pyongyang de estar detrás de las explosiones, causadas por minas antipersona, mientras que Corea del Norte continúa negando cualquier implicación.

El Gobierno surcoreano acusó a las autoridades norcoreanas de intentar «agravar» la situación y de buscar culpar a Seúl del aumento de las tensiones, en un momento en que se han impulsado intentos de acercamiento desde que el presidente Lee Jae Myung asumió el cargo.

En ese sentido, ha defendido de manera constante que los disparos de advertencia realizados son «legítimos y defensivos», orientados a «impedir que las tropas norcoreanas violen la línea de demarcación militar y repeler a aquellos soldados que la crucen».