APUNTE.COM.DO.- Hay neveras que, además de conservar alimentos, guardan recuerdos. Fotografías familiares, dibujos infantiles, notas, calendarios y pequeños imanes convierten su puerta en una especie de mural doméstico.
Cada imagen puede representar un momento importante: un cumpleaños, unas vacaciones, el primer dibujo de un niño o la fotografía de alguien querido. A veces, basta mirar esa puerta para recordar personas y etapas que forman parte de la vida familiar.
También hay quienes colocan allí listas de compras, teléfonos, citas médicas y mensajes breves. Así, ese espacio cotidiano se transforma en un centro de organización donde conviven las obligaciones y los afectos.
Llenar la nevera de imágenes no necesariamente responde a una costumbre decorativa. Para muchas familias, es una manera sencilla de mantener presentes sus recuerdos y darle al hogar un toque personal.
Al final, cada puerta cuenta algo distinto. Algunas hablan de viajes; otras, de los hijos, de los amigos o de quienes ya no están. Detrás de cada foto y cada nota suele haber una historia que la familia no quiere olvidar.
Comentario de Ramiro Estrella, periodista y abogado, director ejecutivo de Apunte.com.do:
“Una nevera llena de fotografías y recuerdos refleja los afectos que acompañan la vida cotidiana. Son imágenes sencillas, pero nos conectan con personas y momentos importantes. En cada hogar, esos pequeños detalles ayudan a conservar viva la historia familiar.”