APUNTE.COM.DO.- En las próximas dos semanas, la labor del vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, consistirá en intentar que los republicanos mantengan el control del Congreso. Sin embargo, después de esa tarea se abocará a un proyecto político distinto: él mismo.
Las posturas finales que Vance presenta de cara a 2026 en torno a la confrontación con Irán, los elevados costos de la energía y la inmigración se están transformando en una primera medición de su capacidad para administrar el complicado legado de su superior, el presidente Donald Trump, y de la forma en que lo haría como eventual aspirante presidencial en 2028.
No se trata de una misión sencilla.





