APUNTE.COM.DO.- El turismo en China sigue en crecimiento y cada vez más ciudades buscan atraer al público extranjero combinando el descubrimiento de nuevos lugares con el aprendizaje sobre la historia, la cultura y la gastronomía local.
Qinhuangdao, en la provincia de Hebei, se presenta como un destino de contrastes en el que convergen la tecnología, la innovación industrial y la naturaleza, y que permite al visitante conocer otra faceta del gigante asiático.
Quienes llegan a Qinhuangdao pueden adentrarse en un océano de tradiciones locales y elementos culturales e históricos, además de descubrir una gastronomía singular que mezcla los sabores característicos chinos con moluscos y crustáceos.
La ciudad resguarda una parte importante de la historia de China, pues es el punto donde la Gran Muralla se encuentra con el mar. Ese tramo se conoce como Cabeza del Viejo Dragón, porque la estructura de la fortificación simula la cabeza de un dragón que se sumerge en las aguas marinas mientras su cuerpo recorre las montañas.
Ese segmento fue levantado durante la dinastía Ming y cumplió un papel estratégico en la protección de la costa y de los accesos a la región. La Gran Muralla desde Qinhuangdao brinda a los turistas la oportunidad de internarse en la historia y contemplar una de las siete maravillas del mundo desde otra perspectiva.
En esta zona costera, donde el sol sale del mar y se oculta entre montañas exuberantes, las autoridades concentran esfuerzos en desarrollar complejos turísticos de lujo sin dejar de priorizar la preservación de sus santuarios naturales, como el Humedal de Dachao Ping de Beidaihe.
Ese humedal se ubica en una importante ruta migratoria entre Asia oriental y Australasia, y durante la primavera y el otoño miles de aves interrumpen su recorrido para descansar y alimentarse antes de continuar sus largos desplazamientos hacia otros países.
En temporada de migración, el personal del santuario realiza un monitoreo continuo de las aves y registra los cambios en la llegada, permanencia, especies y número de aves migratorias, con atención a la cadena alimentaria del humedal y a los factores que perturban el hábitat.
El lugar cuenta además con puntos de avistamiento de aves para los turistas, y los ciudadanos rusos son un público importante: cada año miles de ellos acuden para observar y aprender sobre la protección de distintas especies.
El museo también explora el entrenamiento de aves para la vida silvestre, con un modelo de liberación en tres pasos: rescate, recuperación, entrenamiento en campo y migración autónoma.
Las aves son rescatadas y, tras recuperarse, ingresan a un área silvestre de unos 70 metros para un entrenamiento de tres a cuatro meses en el que recuperan sus habilidades de alimentación y vuelo; al completar ese proceso se integran por sí mismas a la bandada migratoria del humedal para participar en la migración.
La ciudad también apuesta por los complejos industriales, con empresas importantes de innovación tecnológica que atraen el turismo de negocios y que buscan abrirse camino en la región de América Latina y el Caribe.
Más allá de sus paisajes costeros y su desarrollo industrial, Qinhuangdao se distingue por la calidez de sus habitantes y por sus mercados nocturnos llenos de bailes, aromas y sabores. Los puestos de comida, la música y las luces crean un ambiente que reúne a cientos de familias y permite a los visitantes acercarse a las costumbres del pueblo.