APUNTE.COM.DO.- Aporte Dominicanos en V congreso de estudiantes (Chile, 1973)
Una de los edecanes fue la joven socialista Michelle Bachelet, futura

SEBASTIÁN DEL PILAR SÁNCHEZ

«La unidad antimperialista es la táctica y estrategia de la victoria» era la consigna que guiaba a jóvenes de 24 países de América Latina y el Caribe durante el V Congreso de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), iniciado el 13 de mayo de 1973 en Santiago de Chile. El evento se celebró en el majestuoso edificio donde el año anterior -entre abril y mayo- tuvo lugar la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD III).

Al encuentro asistieron delegados de 38 federaciones estudiantiles. La delegación dominicana estuvo integrada por los bachilleres Celedonio Jiménez Santos, Iván Rodríguez Batista y Erasmo Vásquez Henríquez, estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Como la mayoría de los invitados, recibieron la hospitalidad de hogares solidarios que les brindaron alojamiento y acompañamiento en sus traslados, incluyendo las visitas al Palacio de La Moneda y a diversos sitios históricos y recreativos.

Una de los edecanes fue la joven socialista Michelle Bachelet, futura presidenta de Chile, quien acompañó al entonces estudiante de medicina y futuro ministro de Salud Pública dominicano, el doctor Erasmo Vásquez.

Los delegados reafirmaron su adhesión a los principios fundacionales de la OCLAE: bienestar estudiantil, libertad académica y enseñanza pública, gratuita y de calidad. Asimismo, respaldaron la lucha por la liberación nacional y, especialmente, la defensa de la democracia chilena ante el inminente golpe de Estado que las fuerzas armadas -apoyadas por sectores conservadores- ejecutarían cuatro meses más tarde contra el gobierno del doctor Salvador Allende Gossens.

El congreso se desarrolló bajo el intenso frío de mayo, marcado por la incertidumbre ante el anuncio de un paro de camioneros y las protestas sociales convocadas contra el gobierno de la Unidad Popular. Entre estas destacó la «marcha de las cacerolas vacías», motivada por la escasez de productos básicos. El encuentro fue conducido por el cubano Jesús Reyes Arencibia, presidente de la OCLAE y exdirigente de la FEU, quien se hospedaba con su delegación en una residencia de la Caja de Previsión de los Trabajadores de Chile.

Durante una audiencia previa en La Moneda, el dominicano Iván Rodríguez sugirió al presidente Allende armar a los obreros de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y a los jóvenes de las federaciones estudiantiles para contrarrestar cualquier intento de destruir la «vía chilena al socialismo». Al estadista no le agradó la idea y respondió que eso era precisamente lo que buscaban tanto la ultraderecha como la ultraizquierda, enfatizando: «Este es un gobierno pacífico». La respuesta no convenció a Rodríguez, quien salió de la sede de gobierno con la certeza de que no enfrentar a los conspiradores precipitaría el golpe de Estado.

El domingo 20 de mayo, los delegados participaron en una concentración de apoyo al ensayo de socialismo en democracia frente al palacio presidencial, vigilada de cerca por carabineros y militares. La manifestación fue convocada por el Consejo Presidencial de Federaciones de Estudiantes, liderado por Alejandro Rojas Wainer.

Al término de la actividad, visitaron el Parque Metropolitano de Santiago, conocido como el Cerro San Cristóbal. Con más de 700 hectáreas, es uno de los pulmones verdes más grandes de Latinoamérica y alberga el Zoológico Nacional y el Santuario de la Inmaculada Concepción. El recorrido concluyó con una visita técnica a una planta procesadora de cobre para conocer la realidad laboral de los trabajadores partidarios de la Unidad Popular.

Convivencia y solidaridad

A raíz de la Revolución de Abril de 1965, se creó una aureola de heroísmo alrededor del pueblo dominicano por su resistencia a la invasión de miles de soldados extranjeros, respaldados por la Organización de Estados Americanos (OEA). Esto se manifestó en el cálido y masivo recibimiento dispensado a la delegación dominicana por los jóvenes de la Federación de Estudiantes Chilenos (FECH). A ello se sumó el comportamiento amable y participativo que mostraron los Carabineros (cuerpo policial chileno) durante los cinco días de la actividad, manteniendo una postura de acercamiento y conversación fluida con los participantes en los pasillos donde se celebraron las sesiones del congreso.

Los delegados dominicanos evocan con satisfacción el trato excepcional de sus anfitriones. Celedonio Jiménez, por ejemplo, se alojó en la casa de la señora Alicia Vega, en la barriada de La Cisterna, donde ella y sus hijas le brindaron atenciones exquisitas. El vínculo fue tan sólido que, 53 años después, aún mantiene comunicación con la familia, a pesar de que doña Alicia padece actualmente la enfermedad de Alzheimer.

Por su parte, Iván Rodríguez se hospedó en el hogar de Sergio de San Martín, en un sector que los trabajadores chilenos conocían como Ñuñoa. Este complejo, construido en el centro de Santiago por el gobierno de la Unidad Popular, formaba parte del emblemático proyecto «Villa San Luis». Durante su estancia, tuvo como edecán a Yolanda San Martín, militante del Partido Comunista Chileno, mientras que Jiménez contó con el acompañamiento de la joven Alicia Vega.

Rodríguez refiere que estableció vínculos afectivos muy especiales con Doris Tijerino -figura clave en la lucha sandinista por la liberación de Nicaragua y quien, seis años después, sería jefa de la Policía Nacional en el primer gobierno de Daniel Ortega- y con el escritor Omar Cabezas, autor del libro La montaña es algo más que una inmensa estepa verde y procurador general de Nicaragua en ese mismo periodo. También con Miguel Bonilla, un dirigente de alto nivel que falleció en los primeros días de