APUNTE.COM.DO.- El cantautor dominicano Juan Luis Guerra recibió este viernes un reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) por su emblemática composición «Ojalá que llueva café», en el acto de clausura del Foro Mundial de la Alimentación 2026, celebrado en la sede del organismo en Roma.
De acuerdo con la información difundida por la oficina del artista, el homenaje contó con la presencia del presidente dominicano, Luis Abinader, y de la primera dama, Raquel Arbaje, y en él el director general de la FAO, Qu Dongyu, hizo entrega de un pergamino.
La cantante dominicana Maridalia Hernández, integrante original del Grupo 4.40, interpretó el tema acompañada por una banda de músicos dominicanos y por un coro de niños.
La canción, publicada en 1989, fue distinguida por su mensaje de «esperanza» y por «representar las aspiraciones de los pueblos latinoamericanos de superar el hambre, la pobreza y las dificultades» que afrontan las comunidades rurales.
Al recibir la distinción, Guerra agradeció a la FAO y resaltó la presencia del mandatario dominicano, de su esposa y de la delegación oficial.
El artista rememoró que la inspiración para componer «Ojalá que llueva café» nació de una metáfora que escuchó en la década de los 80 en Santiago, la segunda ciudad del país.
Señaló que esa imagen se transformó en una obra que ha cruzado generaciones y fronteras, llevando un mensaje de esperanza a distintas naciones.
«Lo que era entonces un simple aguacero de yuca y té, se ha convertido en un canto de alegría y esperanza que une a nuestros pueblos latinoamericanos y del mundo», declaró.
Guerra relacionó el sentido de su composición con los esfuerzos internacionales para erradicar el hambre, uno de los objetivos centrales de la FAO, y afirmó que la solidaridad, la fe y el compromiso colectivo pueden ayudar a construir sociedades en las que todos tengan acceso a una alimentación adecuada.
El cantautor expresó la satisfacción que le produce recibir una distinción internacional por una composición que forma parte de la identidad musical dominicana.
«Por esta razón, nuestros corazones se llenan de gozo y la música dominicana se viste de fiesta para celebrar», manifestó.
Dedicó agradecimientos a su esposa, Nora Vega, que lo acompañó en la ceremonia, así como a su representante, Amarilis Germán, a sus amigos y a los integrantes de su agrupación 4.40.
También subrayó el papel de su fe cristiana en su vida personal y artística, y atribuyó a Jesucristo la inspiración para imaginar el mundo de abundancia que describe en su canción.
«Él me dio la capacidad para soñar en un mundo de arroz graneado, de batatas y fresas, donde lloviera café», concluyó.