APUNTE.COM.DO.- El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) volvió a fracasar este viernes en su intento de designar al próximo secretario general del organismo, en una nueva votación secreta que refleja la falta de consenso geopolítico entre Estados Unidos y China.
Los candidatos más votados fueron Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi, pero los tres recibieron dos vetos por parte de los miembros permanentes del Consejo, según los resultados divulgados.
La votación arrojó los siguientes números:
- Grynspan: 9 votos a favor, 5 en contra y 2 vetos.
- Rodrigues-Birkett: 8 a favor, 6 en contra y 2 vetos.
- Grossi: 8 a favor, 6 en contra y 2 vetos.
El uso de la boleta roja permitió comprobar que los tres candidatos tienen vetos cruzados, mientras que la boleta de diferente color dejó al descubierto qué aspirantes cuentan con el respaldo de los miembros permanentes.
Aunque el voto es secreto, la boleta de color evidenció apoyos clave para los tres principales candidatos:
- Grynspan obtuvo 3 votos de miembros permanentes.
- Rodrigues-Birkett obtuvo 3 votos de miembros permanentes.
- Grossi obtuvo 2 votos de miembros permanentes.
Es la primera vez que se conoce con certeza que los candidatos sufrieron vetos o recibieron apoyos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
Esto fue posible porque los miembros permanentes votaron con una boleta roja, mientras que los no permanentes lo hicieron con una boleta blanca.
En las cinco votaciones anteriores no se diferenciaron las boletas, por lo que los vetos de los miembros permanentes quedaron mezclados con los rechazos de los miembros no permanentes.
Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad son Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido, y sus vetos anulan las posibilidades del candidato en esa votación.
Es decir, si no se produce la elección del secretario general, como ocurrió este viernes en Nueva York, los candidatos vetados pueden presentarse de nuevo a otra votación. El veto queda anulado hacia adelante, pero constituye un indicio sobre los parámetros que respetan los miembros permanentes.
Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá, Somalia, Bahrein, Colombia, Letonia, Liberia y República Democrática del Congo son los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad.
Aunque no tienen poder de veto, son fundamentales para designar al próximo secretario general: se necesitan 9 votos y esa mayoría solo se alcanza con los miembros no permanentes.
Las constantes votaciones fallidas son reflejo de la ausencia de un acuerdo geopolítico entre Donald Trump y Xi Jinping. La Casa Blanca apoya la candidatura de Grossi, mientras que China, junto a Rusia, se inclina por designar a una mujer para suceder a Antonio Guterres.
"A la luz del proceso de selección en curso del próximo Secretario General de las Naciones Unidas y teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de la Carta de las Naciones Unidas, señalamos que ninguna mujer ha sido elegida jamás para el cargo de Secretario General, y solo una persona nacional de América Latina y el Caribe, y solo dos personas nacionales de África", afirmó el punto 9 de la resolución que firmaron Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) durante su cumbre en India.
Los votos de China y Rusia serían para Grynspan, que impulsa un programa multilateral observado con atención por Xi y Putin. Estados Unidos tiene articulada una estrategia común con Francia y Reino Unido, mientras que China siempre cuenta con la adhesión automática de Rusia.
Sin embargo, el conflicto soberano sobre las Islas Malvinas afecta la estrategia de Estados Unidos en la designación del próximo secretario general de la ONU. Grossi es un candidato apoyado por Argentina, que reclama la soberanía en las Islas Malvinas. Reino Unido se apropió de las islas en 1833 y se niega a reconocer los derechos legales e históricos de Argentina.
En este contexto, Londres se resiste a aceptar a Grossi como sucesor de Guterres, una decisión geopolítica que traba todo el proceso de votación. Si Reino Unido impone su veto, pese a la influencia política de la administración Trump, Grossi quedará fuera de carrera.
Al margen de la competencia entre Grynspan y Grossi, la candidata Carolyn Rodrigues-Birkett sigue siendo respaldada por China y Rusia, que comparten cierta mirada sobre la ideología y el mundo. Cuando era canciller de Guyana, Rodrigues-Birkett elogió a Fidel Castro, y ese elogio político implica el veto perpetuo de la administración Trump.
A esta altura del proceso electoral, Grynspan, Rodrigues-Birkett y Grossi tienen escaso poder político para anular los dos vetos que cada uno tiene en contra.
La negociación ahora pertenece a Estados Unidos y China, inmersos en una contienda global que incluye la carrera tecnológica, el control de los minerales críticos y la puja por los mercados comerciales. Solo un acuerdo entre Trump y Xi permitiría encarrilar un proceso que tiene final abierto.
Faltan 76 días para que termine el mandato de Antonio Guterres y todavía no hay un candidato que satisfaga los intereses geopolíticos de Washington y Beijing.