APUNTE.COM.DO.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que Washington está considerando el uso de la bomba GBU-43/B, conocida popularmente como MOAB o "la madre de todas las bombas", contra Irán, y reiteró que el conflicto con ese país "va a terminar muy pronto, de una forma u otra".

"La 'madre de todas las bombas' no es (una bomba) nuclear", señaló Trump en una entrevista con Newsmax, al ser consultado sobre si evalúa emplear ese armamento tras las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre para atacar instalaciones nucleares iraníes. "No es nuclear en absoluto, es simplemente una bomba extremadamente grande", explicó, y subrayó que Washington "no tiene por qué" recurrir a armas nucleares contra Irán.

"Es como una pequeña bomba nuclear. La MOAB es una bomba grande, pero no es nuclear", manifestó, sin precisar si ha autorizado su uso ni un objetivo potencial para el ataque. No obstante, insistió en que el programa nuclear iraní "está enterrado bajo millones de toneladas de montaña" luego de las ofensivas de junio de 2025 y febrero de 2026 junto a Israel.

En ese sentido, recalcó que Estados Unidos sigue de cerca la situación en el monte Kolang, también conocido como Pickaxe, en medio de acusaciones sobre la posibilidad de que albergue parte del programa nuclear iraní. "Estamos mirando Pickaxe. Podríamos tener que ir allí. Lo atacaremos y acabaremos con ello rápidamente", afirmó.

El mandatario estadounidense aprovechó además la entrevista para insistir en que el conflicto "va a terminar muy pronto, de una forma u otra" y añadir que las autoridades iraníes "están negociando", después de presumir de que la última ofensiva acabó con numerosos altos cargos iraníes de "primera, segunda e incluso tercera fila".

Las declaraciones de Trump se producen después de que fuentes citadas por la cadena CNN indicaran que las Fuerzas Armadas estadounidenses habían elaborado planes de ataque que contemplan el posible uso de la MOAB para atacar infraestructura energética e instalaciones nucleares iraníes en caso de reanudarse la ofensiva.

La GBU-43/B es la bomba no nuclear más grande del arsenal estadounidense, con un peso cercano a los 9.800 kilogramos, aunque carece de capacidad de penetración profunda, por lo que se considera capaz de provocar daños devastadores, pero fundamentalmente a nivel de superficie.

Este artefacto se utilizó por primera vez en combate en abril de 2017, durante el primer mandato de Trump, en un bombardeo contra objetivos del grupo yihadista Estado Islámico en la provincia afgana de Nangarhar (este), que dejó cerca de un centenar de muertos, entre ellos cuatro altos mandos de la organización.